Edición Latinoamérica
02 de Diciembre de 2020

En el marco de las licitaciones por los casinos de Chile

La prensa chilena analiza la trayectoria de Thunderbird

(Chile).- En un análisis de la situación que atraviesa la licitación de 17 salas de juego en Chile, el periódico La Tercera repasó los antecedentes del Grupo Thunderbird, quienes a través de una serie de medidas judiciales congelaron el mencionado proceso tras verse excluidos por la Superintendencia de Casinos de Juego.

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adie quiere hablar de guerra, pero no hay una mejor palabra para definir el estado de la licitación de casinos desde que la empresa norteamericana Thunderbird fue descalificada, a mediados de diciembre, por la Superintendencia de Casinos de Juego e inició una ofensiva en tribunales para revertir la decisión. La dureza de la respuesta sorprendió a la autoridad y a sus competidores, quienes rápidamente reaccionaron uniéndose a la guerrilla judicial. Desde entonces, Thunderbird está en el ojo del huracán y la licitación paralizada.

El nombre de esta compañía suena en Chile hace dos años y medio, pese a que hasta ahora no tiene inversiones en el país. Sus ejecutivos aterrizaron a mediados de 2003, atraídos por la tramitación del proyecto de ley que permitiría la apertura de 17 casinos en regiones. Se trataba de una oportunidad atípica, que abrió el apetito de operadores de todo el mundo, pues era la posibilidad de competir por varias plazas en forma simultánea.

Había decenas de millones de dólares en juego y Thunderbird no quiso quedarse atrás. Por eso, hizo saber su opinión a través de la prensa cuando la tramitación del proyecto iba por un camino que consideraban poco conveniente, condicionando una eventual inversión al resultado final de la ley. "Apostamos por una buena ley y tratamos de contribuir construyendo proyectos que valen la pena", dice hoy Peter LeSar, representante de Thunderbird en Chile.

A la luz del proceso judicial que tiene a Thunderbird enfrentada con la Superintendencia y los otros competidores, y que podría retrasar la tan esperada adjudicación de casinos, cuya fecha límite es el 1 de agosto, todos están mirando con lupa cada detalle de su historia, que comienza a mediados de los años noventa.

Peter LeSar cuenta que Thunderbird entró al mundo de los casinos como una consultora o codesarrolladora de proyectos con cinco tribus indígenas en California, donde está su casa matriz. Eso implicaba conseguir financiamiento, diseñar los casinos, reclutar al equipo gerencial, enseñar a operar, etc... No está claro quién fundó la empresa, pues según LeSar fue un grupo de corredores de bolsa en Canadá y siempre tuvo "miles" de socios, ya que se abrió a bolsa para levantar fondos y, desde entonces, su propiedad ha estado atomizada y nunca ha tenido controlador. Su presidente ejecutivo, Jack Mitchell, era el abogado externo de la empresa.

El negocio en California terminó en 1998, pues si bien una ley especial permitía a las tribus indígenas operar casinos, la regulación excluía la participación de terceros como Thunderbird, que decidió retirarse. Comenzaron entonces a mirar hacia América Latina, para convertirse en gestores de proyectos propios y el resultado ha sido un crecimiento vertiginoso.

Comenzaron en Panamá, el mercado de casinos más competitivo de la región, y donde -dependiendo cómo se lean los datos- disputa con la española Cirsa el liderazgo local. Según la Junta de Control de Juegos de Panamá, en la categoría de "casinos completos" Thunderbird está a la cabeza, seguida por el grupo Crown (en cuya gestión está involucrado el grupo chileno Martínez) y con Cirsa en el tercer lugar. Los españoles pasan a ser los primeros por lejos cuando se consideran otros negocios que también son parte del juego, como los casinos electrónicos.

La expansión siguió hacia Nicaragua, Guatemala (con locales de video lotería), Costa Rica y Venezuela, desde donde se retiraron el año pasado, pues según LeSar el "riesgo país" era demasiado alto. En 2005, iniciaron operaciones en Filipinas, lugar que esperan convertir en plataforma para ingresar al sudeste asiático.

Han crecido rápido y, según sus estados financieros, cerraron 2004 con ingresos operacionales por U$S 25,6 millones; y a septiembre de 2005 llevaban U$S 31 millones. Las cifras son públicas pues cotizan en bolsas electrónicas de Canadá y Alemania, por lo que en la industria llamó la atención que la compañía informara a la prensa que en 2005 tendrían U$S 77 millones por ingresos operacionales. LeSar explica que la diferencia se debe a que esta cifra consolida la operación total de los casinos en que participan, sin excluir la parte que corresponde a sus socios.

Sus optimistas cifras para el próximo año también se comentan en el mercado: U$S 148 millones, que LeSar atribuye a la gran rentabilidad de los proyectos y a que crecen a una tasa de más de un casino por trimestre.

Más allá de las proyecciones, entre quienes mueven sus piezas en la licitación de casinos se comenta que Thunderbird es un competidor pequeño, pues los ingresos operacionales de sus 15 casinos en 2005 serán cercanos a la mitad de los del casino de Viña del Mar y estarán muy lejos de los U$S 1.000 millones que factura Casinos de Austria, los U$S 1.400 millones de Cirsa, los U$S 550 millones de Pinnacle, los U$S 220 millones de Egasa o los U$S 120 millones del grupo Martínez.

Además, su expansión en América Latina no ha estado exenta de problemas. En su plaza estrella, Panamá, debieron enfrentar los coletazos de una de las grandes quiebras de ese país, la del grupo Adelag. Entre sus dueños estaban el ex director panameño de Thundebird, Aquilino de la Guardia, y su hermano Carlos, quienes según la firma tenían una participación de menos del 6%. La justicia pidió el embargo de sus acciones, pero éstas habían sido traspasadas a terceros sin autorización del regulador. LeSar asegura que Thunderbird no tuvo nada que ver con estos problemas, que sólo atañen al accionista.

Donde sí ha tenido graves dificultades es en México. Thunderbird entró a ese mercado en el año 2000 con tres plazas en las ciudades fronterizas de Nuevo Laredo, Reinosa y Matamoros. En ese país están prohibidos los juegos de azar, pero se permiten juegos que requieran cierta destreza, por lo que la empresa preguntó a las autoridades si ciertas máquinas calificaban en esa categoría y decidieron instalarse. Sin embargo, a poco andar sus locales fueron clausurados con el argumento de que los que estaban operando eran juegos de azar.

Thunderbird consideró que sus derechos estaban siendo vulnerados y fue una de las primeras empresas en recurrir al arbitraje en el marco del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México (Nafta), donde el caso está a punto de fallarse y la empresa reclama hasta U$S 100 millones en perjuicios. Según LeSar, esto demuestra que la empresa está dispuesta a llegar hasta la última instancia para defender a sus accionistas, premisa que también se aplica en el caso de Chile.

El estado mexicano ha sido duro en el proceso, quejándose de la retórica exaltada y de las acusaciones de Thunderbird, e incluso le ha echado en cara la fuerte desvalorización de sus acciones, que los habría obligado a dejar de cotizar en la bolsa de Toronto. Esto es desestimado por LeSar, quien dice que el cambio a la bolsa electrónica fue por un tema de control de la empresa y que sus acciones ya se estabilizaron.

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