Dominator Play, estudio de desarrollo de juegos de casino, aporta claves sobre el rendimiento del contenido en iGaming y estrategias para impulsar el crecimiento del negocio y diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.
Los estudios se enfrentan hoy a una paradoja: nunca hubo tantos títulos y, sin embargo, cada vez menos logran colarse en los rankings. La competencia dejó de ser quién lanza más rápido para convertirse en quién consigue importar durante más tiempo.
Para profundizar en este escenario, Dominator Play comparte una entrevista con su CEO Ivan Kalashniuk y su CPO Constantin Molodtov, dos voces clave en la redefinición del diseño de juegos.
¿Estamos entrando en la era del “scroll infinito” tipo Netflix en el iGaming? Un catálogo interminable, pero la sensación constante de no encontrar nada que realmente enganche.
Ivan Kalashniuk (IK): El mercado está saturado porque los estudios intentan superarse unos a otros de forma natural. Gráficos ultradetallados que buscan alcanzar el nivel AAA, mecánicas híbridas “armadas a lo Frankenstein”, funcionalidades inesperadas… lo que quieras. Pero nada de eso garantiza que el juego se convierta en uno de los favoritos.
Cada semana hablo con decenas de partners, y el problema que me plantean es siempre el mismo: “Ivan, tengo 2.000 juegos en el lobby, pero solo unos pocos funcionan”. Probablemente no volverías a ver la misma serie de Netflix por décima vez. Sin embargo, eso es exactamente lo que ocurre en iGaming. Los jugadores tienen sus favoritos y vuelven a ellos.
Constantin Molodtov (CM): Nos guste o no, el mercado del iGaming no es estático. Se ramifica constantemente: surgen nuevos géneros, temáticas y mecánicas. Lo que hoy está de moda, mañana puede desaparecer sin dejar rastro. Los juegos que realmente conectan con la audiencia no son necesariamente los que más ruido hacen. El jugador filtra probando. En Dominator Play partimos de una idea clara: la decisión de quedarse o irse es casi siempre subconsciente. Si el bucle central no se entiende, si el primer contacto resulta pesado o si el valor no es evidente, el jugador se va… y sigue deslizando.

¿Por qué algunos juegos simplemente no conectan?
IK: A veces no es el juego, es la visibilidad. En iGaming, el verdadero campo de batalla es el lobby del operador. Puedes crear la slot más espectacular, la mecánica más ingeniosa o los bonus más atractivos, pero si tu juego no está en primera línea, la mayoría de los jugadores ni siquiera lo verá.
Otro problema es el marketing mal enfocado. Imagina que la campaña promete una experiencia concreta, algo distinto. El jugador entra esperando eso, hace 20 tiradas, no pasa nada relevante y pierde el interés. ¿Seguirá explorando? Estoy completamente seguro de que no.
CM: Algunos títulos fallan porque ignoran el contexto general. Las tendencias actuales del iGaming dejan claro que el éxito depende de seguir de cerca los movimientos del mercado y entender tanto las tendencias como a la audiencia. Los juegos que conectan ofrecen algo que el jugador aún no sabía que quería, pero que en el fondo ya deseaba.
¿Significa esto que los slots clásicos siguen dominando?
IK: Los jugadores suelen volver a los clásicos, y no tiene nada de extraño. Como el primer amor, la primera experiencia de juego deja huella. Un proveedor tiene que saber hablarle a ese público. Es decir, necesitas un portfolio que incluya los juegos a los que están acostumbrados.
Pero hay algo clave: cada vez más jugadores no empiezan con slots de frutas, sino con Plinko, mecánicas de crash o juegos instantáneos similares.
CM: Desde la perspectiva de producto, es el mejor momento para dejar de pelear “la batalla de los clásicos”. Ese público ya sabe lo que le gusta; no tiene sentido empujarlo hacia otra cosa. Pero eso no significa que no haya margen de maniobra. Los desarrolladores no pueden quedarse quietos: el mercado está lleno de géneros por explorar y los fans de los clásicos no son el único segmento.

En un mar de mecánicas y temáticas similares, ¿cómo destacar?
CM: Hay dos formas de enfrentarse a una oferta saturada. La primera es ir contracorriente y crear géneros y mecánicas completamente nuevos. Es competir contra toda la oferta del mercado. Pero esto trae otro tipo de desafío: ya no luchas por atención dentro de una categoría existente, sino que creas un espacio donde aún no lo hay. Es más arriesgado, pero cuando funciona, así nacen las nuevas categorías.
La segunda opción es seguir la corriente, pero con inteligencia. Detectar tendencias emergentes y adelantarse. Mejorar lo que ya tienes analizando puntos débiles y refinándolos. Es el clásico “copiar la tendencia”.
Estos son los enfoques en los que se apoya el 90% del mercado. Un grupo más pequeño, alrededor del 9%, decide ir a contracorriente. Es un camino ambicioso, pero mucho más exigente: requiere equipos sólidos, experiencia profunda y, sobre todo, paciencia (y recursos) para operar durante años sin resultados claros.
La jugada más inteligente, que menos del 1% del mercado ejecuta realmente, es repensar lo que ya existe. Porque, en el fondo, la mayoría de las soluciones exitosas no son más que ideas antiguas reinterpretadas que siguen impulsando el crecimiento del iGaming.