Javier Balbuena, expresidente de la Comisión Nacional de Juegos (Conajzar) de Paraguay y exdirectivo de la Corporación Iberoamericana de Loterías y Apuestas de Estado (Cibelae), lanzó el blog Regulación y negocios de juegos de azar, mediante el cual ofrece al público profesional del rubro comentarios acerca de los avances y la problemática regulatoria en la región iberoamericana.
El recorrido del Día Internacional del Juego Responsable en Paraguay no fue el resultado de un acto aislado, sino de un proceso institucional que combinó regulación técnica, articulación interinstitucional y construcción simbólica. Ese proceso tuvo su punto de mayor visibilidad en 2016 y volvió a cobrar fuerza una década después con un gesto que puso en debate la continuidad de las políticas públicas en el sector.
Durante la presidencia del Dr. Javier Balbuena al frente de la Comisión Nacional de Juegos de Azar entre 2013 y 2018, el concepto de Juego Responsable comenzó a ocupar un lugar central dentro de la agenda regulatoria paraguaya. En ese período se fortalecieron instrumentos técnicos como el Código de Buenas Prácticas de Juego Responsable y Prevención de la Ludopatía, y se promovió una visión que incorporaba la dimensión social y sanitaria al control y fiscalización del mercado.
El 17 de febrero de 2016 marcó un punto de inflexión. Ese día, CONAJZAR organizó en Asunción un acto oficial para conmemorar el Día Internacional del Juego Responsable, dando visibilidad pública a una política que hasta entonces se desarrollaba principalmente en el plano normativo. La jornada no solo reafirmó el compromiso del regulador y del sector privado con prácticas responsables, sino que introdujo un elemento distintivo en la región: la presentación de un matasellos conmemorativo y una estampilla temática, desarrollados en coordinación con la Dirección Nacional de Correos del Paraguay.

La incorporación de una pieza filatélica oficial transformó la conmemoración en un acto con registro institucional permanente. El matasellos incluyó la referencia expresa al Día Internacional del Juego Responsable y la fecha del 17 de febrero, mientras que la estampilla reforzó el mensaje preventivo y educativo. Más allá de su dimensión simbólica, la iniciativa reflejó la decisión de proyectar la política de Juego Responsable como un compromiso estatal visible y documentado.
Con esa acción, Paraguay se posicionó como uno de los pocos países de la región que vinculó la regulación del juego con un símbolo oficial del Estado, elevando el concepto de responsabilidad más allá del discurso normativo.
Diez años después, aquel antecedente volvió al centro de la escena cuando Balbuena entregó al actual presidente de CONAJZAR un cuadro con un ejemplar de la estampilla conmemorativa. El gesto fue presentado como una reafirmación del compromiso institucional y una señal de continuidad en materia de prevención.

En esa ocasión, Balbuena sostuvo que el Día del Juego Responsable no debe limitarse a una celebración anual el 17 de febrero, sino ejecutarse todos los días del año como un compromiso permanente del sector público y del sector privado, con el objetivo de evitar el crecimiento del juego problemático y las consecuencias sociales y sanitarias que de él derivan. También subrayó que promover prácticas responsables exige regular adecuadamente y combatir el juego clandestino, un ámbito que carece de controles, no forma parte de las estadísticas oficiales y es donde, según indicó, proliferan el juego irresponsable y los problemas sociales asociados.
El exregulador hizo además un llamado a preservar la memoria institucional de las acciones desarrolladas entre 2013 y 2018, señalando que los avances logrados en ese período constituyeron una base relevante para el fortalecimiento del sistema regulatorio. Sin mencionar a la administración actual, aludió a la administraciones que le sucedieron en el cargo entre el 2018 al 2023, a su entender, habrían desarticulado parte de los progresos alcanzados.
La experiencia paraguaya deja una lectura clara para la región. El Juego Responsable no se agota en una efeméride ni en una campaña puntual. Requiere coherencia normativa, control efectivo del mercado ilegal, compromiso empresarial y continuidad institucional. La estampilla y el matasellos de 2016 fueron más que piezas conmemorativas: se transformaron en una declaración de principios sobre el rol del Estado en la prevención del juego problemático. Una década después, su reaparición vuelve a instalar una pregunta de fondo en el sector latinoamericano: si la responsabilidad es una fecha en el calendario o una política pública permanente.