Edición Latinoamérica
07 de Agosto de 2020

Los casinos reportan una pérdida acumulada de USD 52 millones

Advierten que la industria del juego panameña sentirá el golpe de la nueva carga impositiva

Advierten que la industria del juego panameña sentirá el golpe de la nueva carga impositiva
En los últimos tres años, los casinos despidieron a 4.500 trabajadores fijos y 3.000 eventuales o tercerizados. En lo que va de este año, se calcula que hubo 500 despidos.
Panamá | 01/11/2018

Varios gremios le solicitaron al presidente Juan Carlos Varela el veto del proyecto de Ley 621.

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esde la implementación del impuesto selectivo al consumo del 5,5% en 2015, la industria del juego de Panamá ha perdido ingresos importantes. Según los pronósticos, este año cerrará por debajo de los ingresos que tenía hace cinco años: los casinos reportan una pérdida acumulada de USD 52,2 millones.

En una carta enviada al presidente Juan Carlos Varela, los miembros de la Asociación Panameña de Operadores de Juegos de Azar (Apojuegos) dejaron claro que la industria no se ha recuperado del impuesto del 5,5%. Por eso, rechazan el proyecto de Ley 621, que busca aumentar las pensiones a los jubilados y que fue aprobado en tercer debate por la Asamblea Nacional.

Antonio Alfaro, presidente de la Asociación de Administradores de Juegos de Suerte y Azar (Asaja), dijo a Panamá América que tienen la esperanza de que el proyecto sea vetado. De no ser así, sin dudas, habrá despidos y algunos casinos cerrarán. "No se puede permitir la promulgación de leyes que solamente tienen un fin político, violando la seguridad jurídica de los contratos firmados", sentenció.

En los últimos tres años, los casinos despidieron a 4.500 trabajadores fijos y 3.000 eventuales o tercerizados. En lo que va de este año, se calcula que hubo 500 despidos.

Para Yelitza Amador, secretaria ejecutiva de Apojuegos, este proyecto de ley se ha manejado de forma arbitraria. Explicó, además, que el impuesto al consumo ha hecho que el jugador baje dramáticamente su nivel de apuesta. Esto, a su vez, ha repercutido en los ingresos de los casinos y sus decisiones.

Las empresas del sector han tenido que enfrentar un incremento de entre el 10% y el 18%, restricciones de la banca local y el impuesto selectivo al consumo (ISC), lo que provocó una disminución de clientes locales e internacionales.

Al comparar los años 2018 y 2015, se evidencia el impacto en las apuestas en las mesas de juego que cayeron un 55%, y en los ingresos brutos, que disminuyeron un 45%. En las máquinas tragamonedas tipo A, tanto de casinos completos como en las salas de máquinas, la reducción fue del 11%.

El año pasado, la industria aportó —entre participación de ingresos de juego, impuesto sobre la renta, pago de cuota obrero patronal y entre otros rubros— más de USD 150 millones al Estado.

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