El Seguro Social de Salud de Perú (EsSalud) informó que, de enero hasta la fecha, han registrado 177 casos de ludopatía en sus redes prestacionales y asistenciales a nivel nacional, lo que representa un incremento del 10% respecto al mismo período del año anterior.
En un comunicado, resaltaron que, en el grupo de menores de 0 a 17 años, los casos aumentaron un 18%, “lo que alerta sobre la creciente participación de niñas, niños y adolescentes en plataformas de apuestas digitales”.
Al respecto, la Dra. Paula Vizcarra Flores, psiquiatra de EsSalud, explicó que los menores de edad, “al tener más acceso a celulares o computadoras, están expuestos a videojuegos y aplicaciones que incluyen mecánicas similares a las apuestas, como cajas de recompensa o ruletas”.
“Aunque los niños no manejen dinero, algunas conductas familiares, como promover pronósticos deportivos, pueden confabular para que inicien desde pequeños en una relación con el juego que conlleva serios riesgos”, sostuvo.

En esa línea, la especialista indicó que “las plataformas virtuales utilizan animaciones, sonidos y estímulos audiovisuales más llamativos que los casinos presenciales, lo que hace que la experiencia sea más atrapante”. Añadió que “tener el casino en el celular facilita apostar con mayor frecuencia y en cualquier momento”.
A partir de ello, Vizcarra recomienda a los padres a estar atentos a posibles señales de alerta en menores, como el uso frecuente de dinero en juegos digitales, constantes peticiones de recarga o compras en línea, y una preocupación excesiva por obtener recompensas dentro de estas plataformas.
“El juego compulsivo afecta la vida emocional, genera conflictos familiares, endeudamiento, aislamiento y pérdida de control. En menores puede aparecer irritabilidad, dificultad para concentrarse en clases, ansiedad y una reducción de actividades fuera de las pantallas”, sostuvo.
Para prevenir conductas de juego digital en niños y adolescentes, EsSalud aconsejó supervisar el uso de celulares, computadoras y videojuegos. También sugirieron evitar que participen en apuestas familiares, fomentar actividades recreativas fuera de las pantallas, y mantener espacios de diálogo y acompañamiento emocional.