El próximo 19 de noviembre tendrá lugar el Gran Premio de Fórmula 1 en Las Vegas, Nevada, y la polémica entre los organizadores y los casinos comienza a precalentarse. El promotor de la categoría, Liberty Media, ha decidido intimar a los locales comerciales que tengan acceso al recorrido de la carrera a pagar USD 1.500 por cada persona que vea el espectáculo desde esos lugares.
Los establecimientos ubicados en alguno de los 6 kilómetros de la franja del circuito, y que tengan capacidad albergar unos 1.000 clientes, podrían tener que pagar una tarifa de licencia de USD 1,5 millones por tan solo echar un vistazo al circuito.
Según el periódico New York Post, los responsables de Liberty reclaman los llamados "derechos de licencia" de la liga y, en caso de no cumplirse, procederán a colocar objetos que obstaculicen la visión desde esos espacios, como bancos, barricadas o simples postes.
Los locales de la ciudad, con los casinos al frente, han elevado sus quejas a Liberty por la exigencia. “Están amenazando literalmente a la gente diciéndoles que obstruirán la vista si no les pagan. Me parece una locura que pidan dinero por un acto público que se celebra en la calle”, se quejaba el propietario de un casino, citado por el periódico neoyorquino.
La salvedad corre por cuenta de los casinos Venetian y Wynn, quienes se han asociado como patrocinadores al evento automovilístico. Eso sí, para hacerlo desembolsaron entre USD 2 y 10 millones.