Desde el atentado al Casino Royale, en agosto de 2011, el sector del juego de Nueva León entró en crisis y cerraron varios casinos. “Las condiciones de seguridad son muy distintas de cuando sucedió el ataque; creemos que el estado podrá volver a posicionarse pronto y estimamos que en un año y medio podremos reabrir entre 9 y 10 casinos”, confía la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juegos de Apuesta (AIEJA).
En diálogo con Milenio, Miguel Ángel Ochoa, presidente de la entidad, adelantó que para 2020 podrían abrir entre 35 y 45 salas. “Las propuestas están siendo revisadas con lupa por los tres niveles de gobierno para ratificar las anuencias que otorgaron los municipios, verificar la materia de uso de suelo y chequear que el permiso esté en vigor y en orden con sus impuestos”, informó.
De acuerdo con el representante de la asociación, los 19 casinos que han sido cerrados en los últimos cinco años podrían reanudar sus operaciones paulatinamente. “Desde el año pasado, seis salas han echado a andar las apuestas: el Yak, en Escobedo; Revolución, Red, Broadway y Foliatti, en Monterrey, y Queen’s, en Guadalupe”, comentó.
A raíz del ataque al Casino Royale, el giro de casinos en Nuevo León está prohibido desde 2012. Sin embargo, Ochoa afirmó que la previsión puede ser derogada: “Los casinos no fueron los causantes de la inseguridad y si la Ley se pudiera revertir, no sería impensable que Nuevo León recuperara su liderato nacional y vuelva a ser el estado mexicano con mayor número de casinos”, sostuvo.
Actualmente, en el estado funcionan 26 casas de apuestas. Antes del atentado, operaban 45 casinos legales y 15 clandestinos.
“Nuevo León podría cerrar, a lo mejor, con 60 casinos para el 2020. Incluso se podría abrir un 'mini Las Vegas' en otros polos de desarrollo, como en China, en García o en Linares”, señaló el presidente de la asociación.