Si bien Japón votó la legalización de los casinos a fines del año pasado, el marco jurídico aún se está discutiendo. En este sentido, uno de los puntos más fuertes es la posible inclusión -y regulación- de complejos integrados, que contemplan casinos, hoteles y espacios para conferencias.
Ayer se celebró un encuentro clave para establecer algunos controles sobre la industria del juego y muchos de los operadores de casinos interesados en ingresar al nuevo mercado se manifestaron en contra de un par de medidas que pretende impulsar el gobierno.
Según trascendió, algunas de las propuestas de las autoridades niponas son limitar el espacio de los casinos y restringir la entrada de los ciudadanos locales a los establecimientos de juego y ocio. “Los funcionarios están considerando poner un límite de 15.000 metros cuadrados”, informaron fuentes de la industria.
Los operadores, por su parte, consideran que ese límite podría afectar la inversión extranjera y neutralizar el impacto económico de los futuros complejos turísticos. “Las empresas de juegos de azar son muy racionales: calcularán la cantidad de ingresos que pueden generar con un piso de casino de 15.000 metros cuadrados e invertirán en función a eso, que lógicamente no será 10.000 millones de dólares”, sostuvo otra fuente.
Más allá de que los principales players de la industria comentaron su punto de vista de forma cautelosa, reconocieron que ya comenzaron a hacer lobby con políticos y funcionarios.