Desde la American Gaming Association, con sede en Washington, manifestaron que los dueños de los casinos en Estados Unidos reanudarán la presión para que se legalicen las apuestas deportivas en sus propiedades. En esta línea, buscarán un patrocinador el próximo año para que la legislación derogue una prohibición de 1992 sobre las apuestas.
Apuntan que la victoria Donald Trump, que alguna vez dirigió cuatro casinos que tenían su nombre, podría ayudar a allanar el camino. "Él (Trump) es un ex propietario de casinos, él entiende el negocio", aseveró Sara Rayme, vicepresidente sénior de la American Gaming Association en una entrevista.
En la actualidad, sólo cuatro estados, el de Nevada, Delaware, Montana y Oregon, tienen permitido ofrecer apuestas en competencias deportivas bajo una ley federal llamada Ley de Protección al Deporte Profesional y Amateur. Anualmente se juegan alrededor de USD 149.000 millones en apuestas deportivas de forma ilegal, según la asociación.
Los promotores de las apuestas deportivas han buscado la legalización por años, pero han encontrado oposición en algunas ligas y grupos que se oponen al juego en general. Los esfuerzos de Nueva Jersey por legalizar las apuestas deportivas en casinos fueron bloqueados por los tribunales federales.
La situación es diferente con las apuestas en línea, las cuales son legales en tres estados. La industria está dividida en si se debería permitir a los consumidores apostar en línea. Algunos operadores de casinos, entre ellos Sheldon Adelson, presidente de Las Vegas Sands Corp. y uno de los principales aliados de Trump, se oponen.
La asociación de juegos de azar aprovechó el aviso del viernes de la fusión propuesta entre DraftKings Inc. y FanDuel Inc., dos compañías de deportes de fantasía, para renovar su solicitud de cambios.