Por Alfredo Lazcano y Francisco Del Real (*)

“Caen las ganancias de los casinos a nivel mundial y México no es la excepción”

29-09-2015
Tiempo de lectura 5:24 min
Los abogados Alfredo Lazcano y Francisco Del Real de Lazcano Sámano, S.C., una de las firmas de abogados con mayor experiencia y reconocimiento en el sector del juego de América Latina, repasan en este artículo la coyuntura de la industria global del juego y el potencial del mercado mexicano.

Históricamente, Las Vegas, Nevada, ha sido la meca de los casinos por excelencia. Sin embargo, muy poca gente en nuestra industria está enterada de que las ganancias en este icónico lugar de juego se encuentran totalmente estancadas desde 2005.

De hecho, hace diez años, la “Ciudad del pecado” generaba U$S 9 billones al año, que equivalen, más o menos, a las ganancias reportadas hasta el momento en 2015. Esto significa que, en términos de las utilidades que son tradicionalmente generadas por el juego, nada ha cambiado en la Strip durante la última década, incluso cuando en 2005 algunos de los nuevos mega casinos, como el Wynn, el Palazzo, el Encore, el Aria y el Cosmopolitan, que desde entonces han representado un incremento de cerca de 30.000 máquinas tragamonedas en su conjunto, aún no existían.

Otro lugar en los Estados Unidos que floreció durante las décadas de los 80 y 90, Atllantic City, Nueva Jersey, ha sufrido una caída en las ganancias de sus casinos tan grande que en el mismo período cuatro de 12 casinos han sido cerrados, según algunos observadores.

Además, el mercado de juego más grande del mundo, Macao, cayó un 49% en sus ventas al inicio de 2015, indudablemente una pérdida enorme e impresionante, sobre todo si tomamos en cuenta que esta provincia china genera aproximadamente cinco veces las ganancias de Las Vegas.

Ahora, en relación con México, la Secretaría de Hacienda ha reportado una reducción en el ingreso por el impuesto especial al juego (IEPS) superior al 10%, disminuyendo de una cifra cercana a los U$S 200 millones en 2010 a cerca de 170 millones en 2014.

¿Qué está provocando la caída en las utilidades de los casinos?
En nuestra opinión, las causas son muchas y diversas. Por ejemplo, la crisis económica mundial, el crecimiento exponencial de las ventas de bienes y servicios en Internet (por ejemplo, el juego en línea), la apertura de más y más casinos debido a la legalización del juego a nivel mundial y las medidas anticorrupción impuestas recientemente por el gobierno de China (para el caso específico de Macao), entre otras.

En el caso particular de México, esta reducción se debe, además de las razones mencionadas anteriormente, a algunas clausuras de casinos por parte del órgano regulador, el cual está aplicando la ley de una forma más estricta desde que el presidente Enrique Peña Nieto asumió la administración del país en 2012.

El mismo fenómeno de reducción en las utilidades se demuestra en otras jurisdicciones alrededor del mundo. No vale la pena referirse a cada caso específico puesto que la tendencia a la baja es evidente, y peor aún, inevitable.

¿Existe alguna posible solución a la reducción en las utilidades de los casinos alrededor del mundo?
Sí, podría existir una solución, pero al mismo tiempo representa un reto colosal. La industria del juego está apuntando a las nuevas generaciones para su propia supervivencia. El problema es que algunos expertos creen que esta transición generacional es, en realidad, una “situación de emergencia”, como opinó Gregg Giuffria, propietario de G2 Game Design y antiguo copropietario del Hard Rock Hotel & Casino en Biloxi, durante la edición 2015 del Southern Gaming Summit.

Por lo tanto, la inminente oportunidad para el resurgimiento de los casinos yace primordialmente en la nueva generación de los llamados millenials, que básicamente se compone por las personas nacidas entre los años 1980 y 2000. Este grupo de gente joven está a punto de heredar los puestos de mayor riqueza en la economía de las generaciones previas (“baby boomers”, “generación X”, etc.). Las estadísticas indican que esta transición de empoderamiento económico se habrá completado para 2018 y que su valor podría alcanzar la impresionante suma de U$S 30 trillones.

Actualmente, los millenials representan una tercera parte de la población mundial y dominan todo tipo de tecnologías (especialmente aquellas vinculadas a las telecomunicaciones) simplemente porque nacieron y crecieron con ellas (videojuegos, teléfonos inteligentes, tabletas, etc.), y constantemente exhiben mayor interacción en las múltiples redes sociales que se encuentran en Internet (sólo uno de cada cinco encuentros son en persona).

Como a otras generaciones, a los millenials les gusta jugar. Invierten un promedio aproximado de doce horas a la semana. Pero no están jugando en los casinos. Esto ayuda a explicar porqué el juego en línea se vuelve más popular año con año. Sin embargo, tanto los casinos físicos como los operadores de juego en línea estarían enfrentando el mismo problema si no ponen atención a la ruptura que implica este cambio generacional.

La gran diferencia con las generaciones de jugadores jóvenes es que ellos desean hacer más que sólo presionar un botón y observar pasivamente cómo giran los rieles de la máquina. Ellos valoran la autenticidad de los bienes y servicios que compran, así como la transparencia de los espacios abiertos que albergan experiencias sociales.

En pocas palabras, a los millenials no parecen gustarles las máquinas tragamonedas tradicionales. Más bien prefieren apostar sobre juegos basados en habilidad, de tipo recreativo o de competencias, desarrollados a partir de los títulos populares que tienen en su teléfonos inteligentes o en sus consolas de videojuegos, como “Candy Crush”, “Call of Duty” o “Angry Birds”, al mismo tiempo que comparten esa interacción y diversión con amigos en sus redes sociales.

Con esto en mente, los proveedores de tecnología y equipos de juego han estado desarrollando nuevos juegos que eventualmente reemplazarán a las máquinas tragamonedas tradicionales. Existen predicciones que aseguran que estas veteranas máquinas de dinero de los casinos sólo ocuparán el 50% de cualquier espacio de juego en los próximos cinco años, y solamente del 10% al 15% en diez años a partir de ahora.

El mayor reto aquí es que, antes de que cualquier nueva forma de juego incursione en los casinos, debe superar obstáculos regulatorios. Las leyes necesitan urgentemente ser actualizadas –o incluso reescritas– para permitir nuevas formas de juego, tanto físicas como en línea.

Nevada ha sido la primera jurisdicción en aprobar máquinas tragamonedas que precisan de habilidad o de una combinación de habilidad y suerte para ganar; por lo tanto, lo lógico es que otras legislaciones pioneras pronto adoptarán los cambios regulatorios precisos para avanzar en la misma dirección.

México podría estar listo para entrar a esta nueva era, pero sólo si el proyecto de ley de juego, que está pendiente de aprobación en el Senado, es aprobado en el futuro cercano. Dicho proyecto ya fue aprobado por la Cámara de Diputados en diciembre de 2014, y establece, inteligentemente, un cambio de paradigma que permite la operación de cualquier tipo de juego que involucre una apuesta, sin importar el grado de habilidad o azar que intervenga en su desarrollo. Lo anterior en contraste con la ley vigente, cuya premisa es, de inicio, la prohibición categórica de todos los juegos de azar y los juegos con apuestas.

El proyecto mexicano de ley de juego representa un gran avance y debe ser considerado un ejemplo a seguir para la regulación del juego en otras jurisdicciones, ya que se trata de una ley que verdaderamente integra a todos los sectores que componen la industria del juego (operadores, reguladores, proveedores, programadores y jugadores), además de que establece todo el sistema regulatorio alrededor del juego responsable, y desde el inicio señala todas las herramientas que tiene el órgano regulador para hacer cumplir sus disposiciones, brindando seguridad jurídica tanto para los nuevos inversionistas como para los participantes actuales.

Se espera que el mencionado proyecto de ley en México se encuentre vigente para finales de este año o principios de 2016. De otra forma, las utilidades de la industria del juego pronto podrían estar afrontando una caída profunda y sin precedentes (así como ha ocurrido en otros lugares que son referencia para esta industria), y el país podría perder su posición dentro de los mercados más grandes y atractivos en América Latina.

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