Y en ese contexto el Ejecutivo de Artur Mas piensa en un perfil arquitectónico bastante parecido al que ya tenía pensado la compañía de Enrique Bañuelos. Grandes edificios que alberguen en su interior las actividades y que, de puertas afuera, se conviertan en la imagen de BCN World, se llame como se llame. Y que puedan alcanzar más de ochenta metros de altura.
Altos cargos de los departamentos de Economía, Territorio y Empresa encabezados por el consejero Andreu Mas-Colell se trasladaron a Tarragona y Salou para explicar los detalles de los primeros documentos del Plan Director Urbanístico (PDU) que marcará las reglas de edificación de los terrenos donde se levantará el macrocomplejo.
Uno de los elementos básicos que pudieron detallar es que permitirán construir edificios de hasta 25 plantas, referencia que se ha tomado teniendo en cuenta la estructura más alta existente actualmente en la zona: la montaña rusa Xhambala, aunque ésta se eleva sólo hasta los 76 metros de altura en el parque de Port Aventura.
Cada operador, una vez presente el proyecto, deberá decidir si quiere optar por una torre o si prefiere repartir el techo que se pueda construir en inmuebles más bajos. Y, según dijo el director del Instituto Catalán del Suelo (Incasòl) y coordinador de los trabajos sobre BCN World, Damià Calvet, no se podrán construir más de uno de esos edificios por resort, que serán los que albergarán el grueso de la actividad hotelera y de juego y por tanto podrán absorber más volumen.