El Reino Unido quiere modificar la política fiscal del juego, aplicando un 15 por ciento de carga impositiva, basado en el lugar de consumo. Así, todas las casas de apuestas necesitarán operar con licencia, lo que supondrá una importante recaudación para las arcas del estado.
La nueva enmienda priorizará la concesión de licencias para aquellas empresas que operen en islas británicas, como Gibraltar. De hecho, diversas encuestas apuntan a que un 85 por ciento del juego online de Reino Unido procede de jurisdicciones como Gibraltar, Alderney, Antigua y la Isla de Man.
Las casas de apuestas interesadas en normalizar su situación pueden acudir a un nuevo organismo institucional: Her Majesty’s Revenue and Customs. El estado británico será el máximo beneficiado, además de las empresas de la competencia que no cuenten con esas ventajas fiscales.
Por otro lado, las menos beneficiadas serán las empresas que operaban en estos territorios. Muchas de ellas han decido retirarse del mercado de Reino Unido, como son All Slots Casino, Jackpot City Casino, Gaming Club Casino y Lucky Nugget.
Como la Ley de Juego de 2005 ha quedado obsoleta por el crecimiento del sector online por encima del tradicional, Reino Unido, un país con larga tradición apostante, está dejando de lado los locales físicos para jugar en los portales online.