El proyecto ganó impulso importante después de que a Tokio se le asignara la oportunidad de organizar los Juegos Olímpicos de verano en el año 2020, ya que sería un complemento multimillonario para el turismo.
Para algunos empresarios del sector como MGM Resorts International, el mercado japonés podría ser incluso más grande que el de Macao, hoy por hoy el hub de apuestas más grande del planeta. Este antiguo enclave Portugués ha disparado su actividad apostadora, gracias en parte a la enorme riqueza que se está amasando en tierras chinas y que le es suficiente para mover ganancias hasta siete veces más de lo que se hace en Las Vegas. Sin embargo, cálculos preliminares apuntan a que Japón podría representarle hasta US$40.000 millones al año a la industria de los casinos, muy cerca de lo que genera Macao en la actualidad.
James Murren, CEO de MGM, junto con otros magnates como Sheldon Adelson, quien está al frente de Las Vegas Sands Corp., han anunciado que están dispuestos a empezar las inversiones en cualquier momento. Adelson, quien tiene la treceava fortuna más grande del mundo, dijo a principios de 2014 que está preparado para gastar “lo que sea necesario” para construir un resort en Japón. Cuando quiso precisar, Adelson dijo que esta cifra rondaría los US$10.000 millones, algo muy similar a lo que dijo estar dispuesto a invertir Murren si la legalización prospera.
El principal obstáculo histórico para dar vía libre a esta iniciativa que se ha venido buscando por décadas, es el temor de que se convierta en un medio masivo para lavado de activos, lo que daría un respiro enorme al crimen organizado japonés. Sin embargo, parece que los Juegos Olímpicos dan el escenario perfecto para que esta vez se logre el objetivo y los operadores están tan confiados de que así será, que incluso ya están adelantando gestiones para empezar a cotizar en la bolsa de Tokio y así iniciar el proceso de financiación de los