El argumento defendido desde la propuesta de la Platja de Palma es que no es posible ganar un concurso presentando un proyecto de unas características determinadas para luego modificarlo porque no se adapta a la normativa municipal. Igualmente, desde la oferta de Bendinat se coincide en que no se van a aceptar cambios sustanciales sobre las características de casino que dieron la victoria al Teatro Balear. En ambos casos, se señala la decisión de recurrir a los Tribunales.
Según los asesores legales de la oferta de la Platja de Palma, el problema de pretender abrir un nuevo casino en el Centro Histórico es que las normas municipales no permiten salas mayores de 300 metros cuadrados, mientras que la legislación sobre juego exige que el salón donde se desarrolla esta actividad tenga como mínimo 700 metros cuadrados, lo que supone la imposibilidad de hacer compatibles ambas exigencias a no ser que se haga algún tipo de modificación "a la carta".
En este aspecto, hay que recordar que el Consistorio palmesano ha anunciado que se está preparando una reforma de las normas urbanísticas que rigen en el centro de la ciudad para hacerlas algo menos exigentes, aunque se ha señalado también que no está previsto que estos cambios se aprueben en breve. Desde la propuesta de la Platja de Palma se afirma que en su opinión "los responsables municipales son personas serias", pero se admite que está "vigilante" para evitar algún trato de favor.
Hay que recordar que los dos proyectos perdedores han anunciado ya que acudirán ante el Tribunal Superior de Justicia de Balears para recurrir la concesión del casino al Teatro Balear.