Desde el IJAN indicaron que el proyecto que se está debatiendo en la Legislatura impactará en la recaudación que lleva adelante el Estado provincial y no protegerá ni disminuirá la cantidad de ludópatas.
“El tema de poner limitaciones al juego oficial provoca fundamentalmente que estemos favoreciendo al juego ilegal. En el caso de Neuquén, el casino está abierto los días laborables desde las 10.30 hasta las 4 y durante el fin de semana cierra a las 6 de la madrugada”, dijo Eduardo Mónaco, titular del organismo, en alusión a la iniciativa del diputado Eduardo Benítez que trata de reducir el horario del mediodía hasta las 5 de la mañana.
El funcionario remarcó que, de aprobarse ese proyecto de ley -que es una de las varias propuestas legislativas que pusieron la lupa sobre los casinos-, podría provocar una reducción de las fuentes de trabajo, según lo que advirtieron los propios concesionarios.
“Tengo entendido que habría unas 60 personas que se quedarían sin trabajo, habría una reducción de servicios como así también un impacto en todos los proveedores que existen alrededor del casino. Y habría no sólo menos trabajo sino también menos ingresos, menos productividad”, afirmó Mónaco.
El proyecto de ley en disputa prevé que, de convertirse en ley, las autoridades deberán tomar medidas para que no se produzcan despidos en las casas de juegos del ámbito provincial. También contempla que las multas por incumplimiento del horario restringido sirvan para financiar el funcionamiento de los hospitales.
El titular de IJAN criticó la iniciativa y explicó que, desde que se inició la actividad del Instituto, los fondos por las concesiones que se recaudan se destinan en forma directa a asistencia social, educación y salud. “Del primero de julio de 2011 al 30 de junio de este año, hemos distribuido más de 135 millones de pesos, atendiendo necesidades muy urgentes como es la provisión de agua potable, de tratamiento de los líquidos efluentes, conexiones de gas, reparación y ampliación de escuelas”, enumeró Mónaco, para ejemplificar el rédito que le significa a la Provincia.
Sobre su rechazo del proyecto de ley, el titular del organismo provincial aclaró que no pretende defender los intereses de los concesionarios sino los del Estado, que consisten en controlar que el juego sea transparente y percibir el canon y los impuestos.
Señaló que existen otras leyes en vigencia que reglamentan los horarios de los casinos: la 2073, de concesión al Casino Magic, y la 2751, que crea el Instituto Provincial de Juegos de Azar. “Sería redundante sacar una nueva ley en un tema tan específico que se puede discutir en nuestro ámbito, el Ejecutivo, y resolver cuestiones que sean beneficiosas para toda la comunidad”, agregó.
Por otro lado, el funcionario subrayó que Neuquén fue una de las primeras provincias en el país en implementar un programa de juego responsable que se aplica en todo el territorio provincial. Recordó que, a partir de la firma reciente de un convenio con los ministerios de Salud y de Gobierno, Educación y Justicia, se brindarán capacitaciones preventivas en el ámbito educativo y sanitario.
“Desde el punto de vista de lo que es la enfermedad (la iniciativa), no infiere. No suma ni resta, porque una persona que tiene esta enfermedad la va a tener en cualquier horario y uno puede decir que quiere reducir el horario por diversas razones pero nunca decir que realmente con esto se protege al adicto o al juego patológico”, sostuvo la jefa del Departamento de Juego Responsable del Instituto Provincial de Juegos de Azar, Wanda Leitner.
Indicó que, para proteger al adicto, primero se lo tiene que reconocer en calidad de enfermo mental; segundo, hay que informarlo y asesorarlo sobre esta enfermedad; y en tercer lugar, se lo debe tratar, contener y asistir.
“Siempre se intenta controlar a los casinos como si fueran los culpables o generadores de la enfermedad cuando ésta es mental, que se escenifica en las salas de juego, del mismo modo que cuando un chico tiene problemas en la casa el lugar donde se escenifica es la escuela y no por eso vamos a cerrarlas”, dijo Leitner, de modo comparativo.
“¿Qué haríamos con un supermercado, lo cerramos porque los obesos van a comprar comida o se le podrían horarios para que no puedan comprar? No pasa por ahí”, añadió Mónaco.