El año pasado, Esperanza Aguirre –por ese entonces presidenta de la Comunidad de Madrid-, introdujo una serie de modificaciones en la ley del juego para permitir abrir una sucursal dentro de la ciudad a los dos casinos autorizados que, hasta ahora, tenía la región. En concreto, el Casino de Torrelodones y el de Aranjuez. La autorización se interpretó como una compensación al sector por la llegada de Eurovegas.
La normativa se acometió en el tiempo en el que el Ejecutivo de Aguirre negociaba con el empresario Sheldon Adelson, que dudaba entre ubicar su proyecto en Madrid o en Cataluña. Muchos interpretaron este movimiento como una compensación para las empresas afectadas por la llegada de los norteamericanos.
Diversas fuentes apuntaban a que la inauguración de la sucursal del casino de Aranjuez tendría lugar en septiembre, en la Gran Vía madrileña. Sin embargo el proyecto se habría “retrasado”, de acuerdo a lo que aseguran fuentes de la propia sala de juegos. No obstante, desde el Casino de Aranjuez manifiestan la firme intención de que la sucursal esté abierta “antes de que finalice el año”.
Los sindicatos tienen una visión distinta del tema, ya que aseguran que el proceso está “paralizado” ante las dificultades con las que se estaría encontrando la empresa, y que pasan por una reducción del número de puestos de juego previstos.
A pesar de las dudas de los representantes de los trabajadores, lo cierto es que ya en enero Comar convocó un proceso de selección de 200 personas que recibieron cursos para desempeñar tareas como las de croupier.
La apertura de un casino en el centro de Madrid es una gran oportunidad ante la complicada situación del sector del juego en España. De hecho, el casino de Aranjuez contabilizó en 2011 unas pérdidas de 2.200.000 de euros, lo que, en parte, la llevó a aplicar un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), que comenzó en agosto de 2012 y finalizará este mes.