El año pasado, atendiendo a la naturaleza y objeto del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y con la finalidad de gravar el incremento real que se produce en el patrimonio del contribuyente derivado de su participación en las distintas modalidades de juegos, la Ley 16/2012 estableció la posibilidad de compensar las pérdidas en el juego obtenidas en el período impositivo con las ganancias obtenidas en el juego en el mismo período y hasta el límite de éstas últimas, de manera que sólo tribute la ganancia patrimonial neta que, en todo caso, se integrará en la base imponible general del contribuyente a su tipo marginal.
¿Cómo controlar lo que una persona juega y pierde? Los empresarios reconocen que, por el momento, son incapaces de dar justificaciones. En teoría, esta medida es un supuesto atractivo para los operadores del juego y para los propios clientes, por mucho que haya nacido extraoficialmente con el espíritu de controlar el cada vez más floreciente negocio del juego online y -a decir de muchos fiscalistas- para beneficiar a Eurovegas. Pero a efectos prácticos, su aplicación es muy dudosa. Simplemente, no hay forma de controlar cuánto ha perdido un jugador en el bingo o el casino si los importes son pequeños o van fraccionados.
La norma no afecta a las ganancias obtenidas de los premios de Loterías y Apuestas del Estado (LAE), las comunidades autónomas, la Cruz Roja, la ONCE y los juegos europeos como el Euromillones.