La final fue tensa y larga, con varios cambios de líder, aunque Merson dominó a Jesse Sylvia (segundo, 5,3 millones de dólares) y a Jake Balsiger (3,8 millones), quien cayó en un flop diabólico, cuando salieron tres seises en la mesa. Sólo 17 manos después caía Sylvia, de 26 años. 6.589 jugadores habían tomado la salida hacia el sueño americano. Las 399 manos de la última sesión suponen además un récord absoluto, superando las 364 de la mesa final de 2009.
Merson ya había demostrado ser el mejor y más agresivo jugador de la mesa final, estrategia a la que fue fiel cuando sólo quedaban tres personas sobre el escenario del teatro Penn & Teller del hotel Río de Las Vegas.
Merson ya había declarado que iba a ser difícil derrotarlo, aunque después de ganar no pudo reprimir las lágrimas y admitió que era imposible estar preparado para algo así. El americano ha vivido un año increíble, después de superar una adicción a las drogas y de ganar dos brazaletes en las Series Mundiales de 2012, incluido el más importante de todos, con lo que se convierte en el jugador del año. En el quinto día parecía perdido, al quedarse con muy pocas fichas después de perder un gran pozo contra Fabrizio González, pero después de doblarse varias veces se situó de nuevo en el camino correcto, que ya no abandonó nunca.