La disputa surgió cuando a principios de este año, se jugaron numerosas manos de mini-baccarat sin saber el casino que las cartas puestas en uso no estaban barajadas ni premezcladas como lo había prometido el fabricante de las misma, Gemaco de Kansas City. Jeffrey Mazzola, el abogado de la compañía admitió que se había cometido un error en las instalaciones de Gemaco.
Un juez ordenó al Casino Golden Nugget de Atlantic City, a pagar en fichas casi un millón de dólares a los jugadores de mini-baccarat que ganaron diversas manos consecutivas porque las cartas repartidas no estaban premezcladas. El juez estuvo de acuerdo en que los jugadores no hicieron nada malo, y que si bien advirtieron la situación, ellos no conocían cuando las manos cambiarían.
A raíz del fallo del juez, el propietario del casino Golden Nugget de Atlantic City, Tilman Fertitta, canceló la decisión de sus abogados de apelar y decidió acatar el fallo judicial para poder darle un cierre a la problemática.
Fertitta manifestó que a pesar de que podrían apelar el fallo y agotar todas las herramientas judiciales que poseían, el Golde Nugget es un negocio de personas y está dispuesto a hacer realidad el sueño de todo jugador que es ganarle a la casa.
Respecto al fallo, Michael Cho de Ellicott City, Maryland, indicó que no era justo perder el dinero porque no había hecho nada ilegal. Sin embargo, Cho reconoció que en un momento, la situación se volvió obvia para los jugadores, que ya llevaban 41 manos jugadas con cartas que no estaban mezcladas. A pesar de haber advertido la situación y de sospechar que se trataba de una operación de engaño sofisticado, el casino no detuvo los juegos.
El casino afirmó que su proveedor hizo una entrega "defectuosa" de mazos de cartas y en violación de las reglas de juego del Estado.
Fertitta sostuvo que el curso obligado para que el Golden Nugget recupere sus pérdidas, es a través de un litigio con el fabricante de los naipes.