El proyecto de ley fue apoyado por 105 diputados, con un voto en contra y una abstención.
El documento deberá ser firmado por la Presidente interina Roza Otunbayeva. Otras sugerencias también fueron expresadas en la discusión del proyecto para prohibir los casinos, por ejemplo relocalizarlos en otras zonas.
El representante de la Secretaría de Hacienda señaló que los casinos y máquinas tragamonedas generan alrededor de U$S 9 millones en ingresos fiscales. El funcionario destacó que la aplicación de la prohibición de los establecimientos de juego se traducirá en un aumento de las necesidades de financiación del presupuesto del Estado. Según datos oficiales, hay 21 casinos y cerca de 3.000 instalaciones de máquinas tragamonedas que operan en Kirguistán.
En la mañana del 29 de septiembre, antes de que se votara el proyecto, los empleados de los casinos se reunieron afuera del parlamento para protestar. Declararon que los diputados estaban deliberadamente llevando al juego a la clandestinidad. “Y luego los mismos diputados, quienes apuestan en los casinos, ofrecerán servicios de ‘protección’. Y todo el dinero que ahora va al estado, se irá a sus bolsillos”, dijo Myrza Niyazov, miembro de la Gambling Business Association.
Lyubov Loginova, Presidente de la Junta de Alsart Group, dio su opinión: “Al prohibir los negocios de juegos, Kirguistán sigue el mismo modelo que ya ha implementado Rusia, a pesar de los decepcionantes resultados. Plenamente conscientes de que una prohibición total conducirá a una disminución en los ingresos fiscales y llevará al negocio a la clandestinidad, las autoridades de Kirguistán, sin embargo, toman estas medidas”.
“Los políticos rara vez se guiarán únicamente por consideraciones éticas y morales en la toma de decisiones. Es posible que esta medida sea el primer paso para monopolizar la industria y ponerla bajo el control total del Estado”, concluyó.