Los billetes, monedas y fichas muchas veces se olvidan en las bandejas de las máquinas, encima o debajo de las mesas de juego o en las barras donde se deposita la bebida. En definitiva, hay dinero “huérfano” que ya no pertenece a ningún cliente y que recoge el casino. Todo esto queda registrado en el libro huérfano.
Los encargados de gestionar este dinero intentan, por seguridad, contactar a los dueños del dinero extraviado. Si no lo logran, queda registrado en el libro huérfano y la ley obliga a destinarlo a los Ayuntamientos que lo destinan a fines sociales, como por ejemplo el financiamiento de la tele-asistencia para las personas mayores o para asociaciones benéficas.