También se habló de las posibles sanciones contra las "ovejas negras" de este negocio y se advirtió de las dificultades y de los límites que se plantean a las organizaciones deportivas internacionales como la FIFA en su afán por proteger la integridad del deporte.
A modo de introducción al debate, los participantes examinaron de nuevo las dimensiones del mercado de las apuestas. Mientras que la industria del deporte mueve en su conjunto un total de 300.000 millones de dólares al año, en el terreno de las apuestas deportivas se manejan entre 350.000 y 400.000 millones de dólares. Acaso esta cifra sea aún más alta, pues se asume que cerca de un 50% de las apuestas se hacen en el mercado gris o negro, respecto del cual no se facilitan datos fiables.
"El mercado es enorme, y donde hay mucho dinero siempre se encuentra también fraude y energía delictiva", afirmó el profesor Christian Werner, de la Facultad de Gestión Aplicada de Erding (Alemania). Las apuestas deportivas combinan la pasión, el entusiasmo y la esperanza con ventajas pecuniarias. "Apostar es humano, y los seres humanos apostarán siempre", declaró Werner.
"Nadie tiene nada contra las apuestas", aclaró el Director de Servicios Legales de la FIFA, Marco Villiger. "De lo que tratamos es de proteger la integridad del deporte y de tomar medidas contra las clases de apuestas que la ponen en peligro. Como por ejemplo las que se aprovechan de información privilegiada o las que recurren a manipulaciones fraudulentas de los partidos".
Con el fin de observar el mercado de apuestas y de detectar semejantes delitos, la FIFA instituyó su filial Early Warning Systems S.A. (EWS), que desde 2004 vigila y supervisa meticulosamente el funcionamiento del sector. Su portavoz, Thomas Spoering, presentó a la audiencia una sinopsis de las distintas clases de apuestas e indicó que en la actualidad la mitad de ellas pertenecen a la categoría de "en vivo", las cuales requieren una acción rápida y dificultan aún más la supervisión.
La EWS analiza para la FIFA y otras organizaciones numerosas ofertas, tarifas y pagos de apuestas empleando una tecnología desarrollada al efecto. "Si detectamos alguna anomalía, hacemos un seguimiento del problema y, si corresponde, informamos a las asociaciones y autoridades judiciales correspondientes con el fin de emprender otras medidas", explicó Detlev Zenglein, responsable del análisis de las competiciones para la EWS. Pero para que puedan imponerse sanciones, los implicados deben estar bajo la jurisdicción del reglamento correspondiente.
En su reglamento disciplinario y ético, la FIFA ha creado los cimientos estatutarios aplicables a aquellas personas que como jugadores, árbitros u oficiales están sujetos al reglamento de la FIFA.
"Para proteger la integridad del deporte, es necesaria la contribución de todos los participantes. Nos complace mucho que el COI haya conformado recientemente un grupo de trabajo en el que representantes de los gobiernos, asociaciones deportivas y proveedores de apuestas buscarán conjuntamente maneras de fortalecer y hacer más eficiente la colaboración internacional", manifestó Villiger.
En Europa concretamente la tarea no es tan sencilla, porque la Unión Europea aún no ha establecido una normativa conjunta en el ámbito específico de las apuestas deportivas. "No hay un reglamento europeo común", apuntó el abogado suizo Muresan. "Los estados miembros tienen un margen de maniobra bastante amplio para la administración de la justicia nacional y hasta cierto punto pueden regular y poner freno si es necesario al mercado de apuestas", añadió Muresan.
"Como no puede esperarse una administración de justicia unificada a corto plazo en este campo en Europa, en la supervisión del mercado de apuestas deberíamos procurar, con independencia total de los sistemas jurídicos nacionales, llegar a un acuerdo de cooperación responsable entre el mercado de las apuestas y las asociaciones deportivas", aconsejó Zenglein, de la EWS.
La situación es compleja y aún resta mucho trabajo por hacer para comprender cabalmente el problema. No obstante, la FIFA ha contribuido nuevamente con este congreso a agudizar la percepción de los peligros que entrañan para el deporte las apuestas deportivas ilegales. "La lucha es compleja, pero el fútbol eludirá y superará también esta amenaza", concluyó el Presidente de la FIFA, Joseph Blatter.