Según informa la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, la investigación se inició a raíz de que Interpol alertara a la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Policía de una intromisión ilegítima en el sistema de loterías de Uruguay que provocó su caída como consecuencia del borrado masivo de información.
El responsable de la intrusión ingresó sin autorización en la red interna de la empresa mediante una clave de acceso remoto conocida sólo por técnicos de la misma, accedió a varios de los más de cincuenta servidores con los que cuenta el sistema y eliminó gran cantidad de información.
La Policía reconstruyó el camino recorrido y el procedimiento empleado por el intruso y concluyó que necesariamente tenía que conocer las credenciales de acceso asignadas al área de Asistencia Técnica de la Banca de Loterías, así como una contraseña de acceso altamente restringida.
Esos datos les llevaron hasta un inmueble de Valencia, pero los agentes descartaron la participación en los hechos del titular de la conexión, ya que la red wifi de su domicilio, desde la que habían accedido, estaba "abierta" -carecía de seguridad-, por lo que cualquiera podría haberse conectado desde ella.
Sin embargo, posteriormente averiguaron que un ciudadano uruguayo que había sido separado de sus funciones en la Banca de Loterías de Uruguay por un intento de fraude, trabajaba muy cerca del piso desde el que se había hecho la conexión.