Durante la conferencia de dos días que ha organizado el Consejo Nacional de Singapur para el Problema de Ludopatía, los asistentes abordarán las causas de la adicción al juego y las consecuencias que ese problema acarrea para el jugador y su familia.
“La práctica del juego por parte de jóvenes es una adicción que llamamos escondida, pues a diferencia de la del alcohol, no podemos oler el aliento para saber si se ha jugado, y tampoco podemos identificarlo a un jugador con sólo mirarle”, dijo a la prensa singapuresa el psiquiatra Jeffrey Derevensky, considerado una autoridad en el estudio de la ludopatía entre la juventud.
En la agenda de la conferencia figuran asuntos como la creciente tendencia al juego que se manifiesta en los jóvenes, en particular en aquellos que emplean ordenadores conectados a la red, la prevención del problema, y el enfoque que debería darse a las campañas dirigidas a concienciar al público sobre el problema de la ludopatía.
Deverensky advirtió que a medida que aumenta la accesibilidad a Internet crece también el riesgo de que cada vez un mayor número de adolescentes se conviertan en jugadores compulsivos.
Según Deverensky, un estudio elaborado el año pasado y basado en entrevistas con jóvenes de los cinco continentes, expuso que entre el 50 y el 80 por ciento de los adolescentes entrevistados habían apostado en al menos una ocasión durante su participación en un juego de azar.
“Cuando caen en la adicción, ellos (los adolescentes) hablan a menudo del juego, y se sienten profundamente decepcionados al perder”, agregó el profesor Deverensky.
De acuerdo con el doctor Deveresnky, en torno a un 20 por ciento de los adolescentes que juegan online desarrollan serios problemas de personalidad, y su interés por los estudios declina.
Un estudio realizado por el Ministerio de Asuntos Sociales de Singapur, uno de los países más prósperos de Asia, reveló que cerca de la mitad de los ciudadanos que padecen la adicción al juego comenzaron a desarrollar ese hábito cuando tenían entre 18 y 24 años.
Singapur, cuyas autoridades crearon el año pasado una línea telefónica gratuita de asistencia a los adictos al juego, dispondrá en 2010 de dos grandes casinos, los primeros de esta isla-Estado que confía en competir con Macao, la “meca” asiática del juego.