El multimillonario de 85 años era propietario de todos los casinos de Macao, buena parte de los terrenos, sus mejores hoteles y la numerosa flotilla de transbordadores que traen hordas de apostadores al ex enclave portugués en las costas del sur de la China.
Pero Ho perdió el monopolio de los casinos hace cuatro años. Ahora sus 17 casinos deben competir con muchos de los grandes nombres en el negocio, como Wynn Resorts Ltd. y Las Vegas Sands Corp. Mientras los impetuosos estadounidenses se apresuraban a construir sus relucientes casinos, Ho cavilaba su nueva estrategia.
En febrero, Ho replicó con su mayor proyecto en 30 años. Abrió su nuevo casino central en el Hotel Grand Lisboa, de 3.000 millones de dólares, una torre de oro con 430 habitaciones cuya parte superior semeja una gigantesca flor de loto.
La gran incógnita es si la compañía de Ho y sus casinos podrán estar a la altura de los demás, después de casi 40 años sin competencia. Algunos clientes se venían quejando desde hacía tiempo de que el servicio era bajo, las alfombras deshilachadas y las salas de juego demasiado envueltas en humo.
"El problema con el viejo Macao es que los casinos ni siquiera te tratan como a un huésped", se quejó el turista taiwanés Johnny Chou. "La gente aquí realmente debe cambiar su modo de pensar".
Durante décadas, Ho ha sido uno de los personajes más pintorescos y prominentes de Macao y la cercana Hong Kong. Pese a su edad, sigue siendo un entusiasta bailarín de salón y siempre departe animadamente con la gente de prensa.
La historia de su vida se ha convertido en un mito urbano. Nació en el seno de una familia acaudalada de Hong Kong que quebró durante la era de la depresión económica, lo que le obligó a empezar su carrera desde la nada en una firma de comercio en Macao.
Con el tiempo fue ganando suficiente dinero como para obtener la licitación de los juegos de azar en Macao junto con otros socios comerciales en 1962. Hoy ocupa el puesto 84 entre las 100 personas más ricas del mundo según la revista Forbes, y mantiene cómodamente a su numerosa familia: 17 hijos de cuatro mujeres a las que llama "esposas".
Una buena parte de su fortuna la hizo con el Casino Lisboa, el corazón del juego en Macao. El viejo Lisboa y los otros casinos de Ho pertenecen al Macao anterior a la llegada de los estadounidenses al ex enclave que Portugal devolvió a China en 1999.
Ho tendrá que ponerse al día para estar a la par del nuevo Macao, estilo Las Vegas, que magnates como Steve Wynn y Sheldon Adelson, de Sands, esperan construir: numerosos casinos más grandes y más deslumbrantes, repletos de comercios elegantes, restaurantes finos, parques temáticos finos, salas de convenciones y espectáculos.
Macao ya parece haberse convertido en el primer centro de juegos de apuestas en el mundo. El año pasado, sus ingresos por ese rubro subieron 22% a 6.950 millones de dólares. Los ingresos de Las Vegas hasta noviembre fueron de 6.080 millones, lo que significa que tendrá que haber ganado casi 1.000 millones más en diciembre solamente para mantenerse al tope.
Muchos consideran que el imperio de Ho necesita urgentemente una reestructuración e instalaciones modernas para estar a la par de la época. También deberá adaptarse a las nuevas tendencias en la industria dependiendo menos de los "apostadores estelares" que son reclutados en grupos en China continental y otras partes de Asia mediante promociones de transporte, hotel y alimentos de cortesía.
Analistas de JPMorgan y Morgan Stanley pronostican que los ingresos de los superapostadores se verán pronto superados por la masa que usa las máquinas tragamonedas, un mercado probablemente dominado por operadores estadounidenses.
La compañía que opera los casinos de Ho, la Sociedade de Jogos de Macau (SJM) todavía es el operador principal ya que controla 17 de los 24 casinos de Macao. Pero el porcentaje de ingresos del grupo se reducirá hasta caer a una cuarta parte del mercado para el 2009, según una proyección de JPMorgan.
"El principal desafío de SJM es cómo competir en el mercado masivo. Por cierto tiene una ventaja en el mercado VIP, pero más allá del Lisboa y otros dos o tres casinos prominentes, los suyos no son muy competitivos", dijo Billy Ng, un analista de investigación de JPMorgan.
El director de SJM, Ambrose So, dijo que la compañía está a la altura del desafío.
"Una competencia saludable es positiva para la industria en general, y estamos listos para ello", afirmó. "Estamos bien preparados para los cambios en el mercado y somos capaces de satisfacer diferentes preferencias de los clientes".
Ho enfrenta otro problema. Una hermana menor tuvo con él un enfrentamiento público en el 2001, y desde entonces se ha esmerado por todos los medios en impedir que la compañía de Hong se cotice en la bolsa de Hong Kong. Los dos hermanos se han interpuesto docenas de demandas mutuamente, la mayoría de las cuales está pendiente.
Pocas otras personas se atreven a enfrentarlo directamente. Su hermana lo ha acusado de estar vinculado a actividades de lavado de dinero y el hampa.
Pero Ho ha negado enérgicamente esas acusaciones, incluyendo la de haberse apoderado ilegalmente de miles de millones de dólares de las ganancias de su compañía y de haberle estafado a ella miles de millones de dólares en dividendos.
Ambrose So se negó a comentar sobre las disputas legales contra la empresa. Dijo que no han tenido efecto sobre las operaciones normales de SJM, con la excepción de cierta demora en su cotización en bolsa, planeada para fines de año.
Se espera que esa cotización mejore la estructura de la compañía, pero no es probable que se concrete inmediatamente debido a las disputas legales en curso, dijo el analista Ng. "También podría ayudarle a asegurarse una mejor transición de poder en el futuro", agregó.