Pero aunque esperaban presentar la ley para legalizar los casinos durante la actual sesión parlamentaria, cambios de último minuto y un ajustado cronograma legislativo hicieron que la misma tenga que esperar hasta el año próximo.
“La idea no es solamente construir casinos, sino desarrollar grandes complejos de entretenimiento que incluyan comercios, restaurantes y teatros para dar a los turistas y empresarios algún entretenimiento además de los típicos lugares históricos y culturales para visitar”, dijo Takayuki Aoki, asistente de Takashi Iwai, del Partido Democrático Liberal MP, que lidera el subcomité de entretenimiento de casinos.
Actualmente, los japoneses pueden apostar a varios deportes, tales como carreras de caballos y ciclismo, y jugar a la lotería, lo cual le genera al estado un estimado de U$S 60 mil millones al año en ingresos por impuestos. Ese número no incluye el pachinko, un juego con 18 millones de adeptos en el país.
“Japón ya es un paraíso para los jugadores”, dice Masayoshi Oiwane, jefe de la Escuela de Casinos de Japón en Tokio, cuyos graduados deben buscar trabajo en el exterior. Sin embargo, los críticos dicen que, más allá de los beneficios económicos, los planes podrían ser desastrosos para los jugadores habituales y sus familias.
Al respecto, Itta Hoshijima, trabajador social de Tokio, agrega que Japón tiene cerca de 1,5 millones de adictos al juego. Como contrapartida, más de 25 líderes de gobiernos locales apoyan la medida de levantar la prohibición a los casinos, alegando que esta medida generará nuevos empleos.