De acuerdo con el Grupo CIE, el hipódromo mexicano recibe cada fin de semana entre 10 mil y 15 mil personas de diferentes niveles económicos, lo mismo apostadores que familias que sólo van a comer en los restaurantes y a disfrutar las carreras y otras atracciones. Esto delata la actividad constante del circo de carreras y su próspero futuro que, de acuerdo con el más reciente número de la revista Alto Nivel, desde su apertura en el año 2000 a la fecha, ha tenido más de tres millones de visitantes.
Para promover el interés de inversionistas, la empresa otorga a los dueños de los caballos ganadores un bono de 35 mil pesos mexicanos (3.344 dólares), adicional al premio que les corresponde e independiente del monto de las apuestas.
“Sería bueno la existencia de hipódromos en otras ciudades del país, como Guadalajara y Monterrey, porque ayudaría a diversificar la oferta del espectáculo y a estimular la industria”, señalaron desde el Grupo CIE y además agregaron que la exportación de caballos, debería ser algo que México tendría que hacer, “un generador de esos animales para otros mercados, e incluso,-aseguran-, gracias al clima, el país también podría ser albergue para caballos de Estados Unidos y Canadá en la temporada de invierno”.
Para enriquecer la oferta del lugar, la empresa prevé la creación del centro Las Américas, una escuela de jockeys de América Latina, donde no sólo se capacitarán a jinetes profesionales, sino también a interesados en la hípica y los deportes ecuestres.