El mercado brasileño de juegos y apuestas atraviesa una etapa decisiva. Tras la implementación del marco regulatorio para apuestas deportivas y juegos online, Brasil se enfrenta ahora a un punto de inflexión, que definirá si el país logra consolidar un ecosistema sostenible, competitivo y atractivo para la inversión, o si reproduce errores observados en otras jurisdicciones.
Durante ICE Barcelona, múltiples conversaciones con operadores, reguladores, asesores y proveedores internacionales permitieron contrastar la experiencia de mercados maduros con la realidad brasileña actual. De esas conversaciones surgen algunas reflexiones clave.
1. El tamaño real del mercado offshore
Las estimaciones sobre el mercado ilegal u offshore probablemente se encuentren en el rango superior de las proyecciones actuales. La facilidad de acceso, la fragmentación de la fiscalización y la transición aún incompleta hacia operadores licenciados explican por qué una parte relevante del volumen continúa fuera del perímetro regulado.
Esto no debe interpretarse como un fracaso del modelo, sino como una señal clara de que la migración hacia el mercado regulado requiere tiempo, consistencia y coordinación institucional.
2. Alta concentración y presión sobre costos de adquisición
El mercado brasileño muestra una concentración significativa en pocos operadores con elevada capacidad de inversión. Los costos de adquisición de clientes se han incrementado de manera relevante, presionando márgenes y reduciendo el espacio para operadores medianos y pequeños.
Este escenario apunta, de manera natural, a un ciclo de consolidación, fusiones y asociaciones estratégicas en el mediano plazo.
3. Gobernanza como factor crítico de valor
Uno de los principales desafíos identificados es la debilidad de los modelos de gobernanza en operadores de tamaño medio y pequeño. La falta de estructuras claras de compliance, controles internos, gestión de riesgos y reporting limita la capacidad de estas compañías para materializar valor en eventuales procesos de M&A; o joint ventures.
La profesionalización de la gobernanza no es solo una exigencia regulatoria, sino una condición indispensable para generar valor empresarial sostenible.
4. Regulación, restricciones y diálogo institucional
Las recientes limitaciones relacionadas con publicidad y experiencia del usuario generan preocupación legítima dentro del sector. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que los mejores resultados surgen cuando existe una representación sectorial fuerte, técnica y unificada, capaz de dialogar con el regulador desde una perspectiva de interés público.
Un enfoque fragmentado debilita la efectividad del diálogo y aumenta el riesgo de decisiones regulatorias desalineadas con los objetivos de canalización y protección al consumidor.
5. Juego responsable: una oportunidad de liderazgo
Brasil tiene la oportunidad de construir un modelo moderno de juego responsable, aprendiendo de errores y aciertos de otras jurisdicciones. Existen señales positivas, pero aún hay espacio relevante para mejorar estándares, métricas y herramientas preventivas.
Invertir en juego responsable no debe verse como costo, sino como pilar de legitimidad y sostenibilidad del mercado.
6. El eslabón pendiente: el juego presencial
Mientras el país avanza en la regulación digital, permanece pendiente la definición del marco legal para el juego presencial. La ausencia de esta legislación limita el potencial económico total del sector.
En términos simples: los casinos ya están presentes en los hogares brasileños, pero aún no existe una base legal integral que permita maximizar inversión, empleo, turismo y desarrollo regional.
La secuencia ideal habría sido construir primero la base —el juego presencial— y luego el techo digital. El desafío ahora es asegurar que esta transición no limite el potencial del mercado a largo plazo.
Conclusión
Brasil tiene todos los elementos para convertirse en uno de los mercados de juegos más relevantes del mundo. El éxito dependerá de fortalecer la gobernanza, promover el diálogo institucional, consolidar operadores sólidos y avanzar hacia un marco regulatorio integral.
El momento actual no debe interpretarse como un punto de llegada, sino como una etapa de construcción. La forma en que se tomen las decisiones en los próximos meses definirá el valor económico, social y fiscal que este mercado podrá generar en las próximas décadas.