En una columna de opinión publicada por la revista Exame y que reproducimos a continuación, el socio director de Betsson Brasil asegura que cada día de retraso en la publicación del decreto regulador por parte del presidente Jair Bolsonaro, la Casa Civil y el Ministerio de Economía, provoca enormes pérdidas de recaudación y deja sin protección a los brasileños, ante posibles abusos de los operadores.
“Las apuestas deportivas fueron legalizadas por la Ley 13.756, sancionada a fines de 2018, y desde entonces hay una gran expectativa por la regulación de este sector, que vence en diciembre de este año. Con un tamaño y un potencial muy importantes, Brasil ha atraído cada vez más la atención de los operadores internacionales de casas de apuestas, que se anticiparon a la regulación y, en los últimos años, han empezado a promocionar sus ofertas en Brasil de forma cada vez más explícita, pero sin aportar un centavo de las arcas públicas”, destaca Gelfi.
“El mercado de las apuestas en Brasil ya existe y es multimillonario. Estamos hablando de una actividad que en el vacío normativo entre la ley aprobada en 2018 y el plazo para su regulación, se ha desarrollado vertiginosamente y ya mueve unos 160 millones de reales diarios en el país, sin ningún tipo de control ni tributación”.
“Hoy en día, hay cientos de marcas que ofrecen apuestas deportivas y juegos online libremente, sin rendir cuentas a la sociedad. Con la regulación, el gobierno asumiría su responsabilidad: proteger, vigilar y gravar. La modalidad explotó, es una realidad y forma parte de la vida cotidiana de miles de brasileños. Las marcas ya forman parte de la rutina del país, ya sea en los anuncios de televisión, en las camisetas de los principales equipos de fútbol o en los sitios web de noticias. Su existencia ya no se cuestiona. Disponer de unas reglas de funcionamiento bien definidas, y contribuiría a la consolidación del mercado y a la construcción de una relación sana entre la sociedad, los apostantes y los operadores”, agregó el ejecutivo en su columna.
“Un reciente estudio del portal especializado BNLData señala que al no regular las apuestas deportivas, entre impuestos, concesiones de licencias e impuestos sobre la renta de los premios, Brasil dejará de recaudar aproximadamente 6.400 millones de reales solo en 2022. BNLData detalló la estimación, considerando que la carga tributaria de la Ley 13.756/18 equivale al 18,5% de los ingresos y que el mercado de apuestas online mueve alrededor de R$ 60.000 millones. Descontando los premios, los operadores tienen una facturación estimada de 3.200 millones de reales. Esta cantidad gravada podría generar unos 600 millones de reales en impuestos para el gobierno en 12 meses. Añadiendo el impuesto sobre la renta de las empresas, se recaudarían otros 200 millones de reales”, indicó.
“Además, sigue existiendo el impuesto sobre la renta sobre los premios de la actividad, tal y como establece la legislación aprobada. Considerando que el 20% de las primas pagadas estarán por encima del límite de exención (R$ 1.903,98), gravadas con una tasa del 30% del impuesto sobre la renta de las primas, la retención equivaldría a otros R$ 3.400 millones. Por último, según el texto del proyecto de decreto reglamentario, cada adjudicación costará 22,2 millones de reales para el quinquenio. Suponiendo que al menos 100 de los 600 operadores actuales decidan adquirir una licencia, esto generaría otros 2.200 millones de reales inmediatos para las arcas públicas”.
“Cada día de retraso en la publicación del decreto regulador por parte de la Presidencia de la República, la Casa Civil y el Ministerio de Economía, significa que Brasil no recauda dinero y deja a los brasileños sin protección ante posibles abusos de los operadores. Además, si este reglamento no se publica antes de la fecha límite de diciembre, corremos el riesgo de que el mercado se judicialice y los operadores internalicen su negocio en base a la protección legal. Ya hemos visto esta película antes, y no terminó bien. En definitiva, el reglamento es una cuestión de responsabilidad, un win-win para Brasil, dada la realidad de la situación”, finalizó el socio director de Betsson en Brasil.