Edición Latinoamérica
22 de Septiembre de 2021

El 85% de los clubes ya tienen auspicios de casas de apuestas

A la espera de la regulación, las empresas de apuestas deportivas se unen a los clubes en Brasil

A la espera de la regulación, las empresas de apuestas deportivas se unen a los clubes en Brasil
El juego patrocina el 85% de los clubes brasileños en la primera división, y representa una parte importante de la publicidad en televisión.
Brasil | 12/08/2021

El sector de las apuestas deportivas en Brasil está experimentando una verdadera dualidad. Si bien ya patrocina el 85% de los clubes brasileños en la primera división, y representa una parte importante de la publicidad en televisión, los sitios no pueden operar en suelo brasileño.

S

i bien la operación fue legalizada a fines de 2018, mediante el proyecto de ley 13.758, la falta de regulación no permite que las empresas de apuestas operen en el país, por lo que la solución es ofrecer los servicios a través de sus bases en el exterior.

Por lo tanto, el juego online en Brasil sigue siendo ilegal, a excepción de las operaciones comandadas por el propio Estado, a través de la Lotería Federal. Pero las empresas están atentas al progreso de la regulación, y quieren ganar terrenos ante los brasileños, para tomar la iniciativa in bien se lleve a cabo la regulación.

El sector ya mueve miles de millones de reales en el país, según una estimación de la consultora Sports Value, los brasileños mueven alrededor de R$ 4.000 millones en apuestas deportivas al año (unos US$ 768,7 millones). Para completar, en el primer trimestre de 2021 la inversión total en publicidad de estas empresas alcanzó R$ 140 millones (casi US$ 27 millones), tres veces más que en el mismo período del año pasado.

Las empresas que operan en Brasil muestran interés en comenzar a operar legalmente y pagar impuestos, si se aprueba la regulación. Uno de ellos es Betsson, quien ya opera un “juego de fantasía” en Brasil, en el misma línea que la Cartola do Globo, que funciona hace algunos años. La marca también opera juegos de azar desde el sitio de la empresa, en Malta. “Somos la excepción en Brasil, una mosca blanca, pero también queremos traer aquí la operación del sitio de apuestas cuando el negocio esté regulado”, explicó Andre Gelfi, director general de Betsson en Brasil. La compañía también apuesta por los patrocinios para ser más conocida: decidió dar el mayor valor en la historia del equipo Ibis de Pernambuco, conocido como el “peor equipo del mundo”.

Otras marcas, sin embargo, ya apoyan a equipos mucho más grandes. Recientemente, SportsBet.io anunció el patrocinio más grande en la historia del São Paulo, para ocupar el espacio principal en su camiseta. Los valores no fueron revelados, pero Sports Value estimó que, al menos, se pagaron R$ 17 millones por el espacio, que estará bajo la marca de la empresa hasta 2024.

“Las casas de apuestas también aprovecharon un momento de crisis, en el que hay menos interés en patrocinar el fútbol a causa de la pandemia, para conseguir una mayor exposición”, comentó Amir Somoggi, socio de Sports Value.

Betsul es la marca que más equipos patrocinados tiene en la actualidad: Internacional, Grêmio, Fortaleza, Chapecoense y Ceará. “Hace un mes y medio nos contactaron con esta propuesta y vimos que es un camino sin retorno. Además de participar en el valor de las apuestas, también vamos a poder realizar varias acciones”, justificó Jorge Avancini, vicepresidente de marketing de Internacional.

El movimiento se acelera. Galerabet, por ejemplo, ni siquiera estrenó su sitio web en Brasil (pero cuenta con servidores en Israel y Chipre, además de la licencia en Malta). Aun así, ya es patrocinador del Corinthians, Sport y Cruzeiro. Con la entrega prevista para agosto, la empresa ve un gran potencial en el mercado con la regulación y la creación de empleo. “No tiene sentido operar en Brasil con un operador paquistaní o indio. Queremos generar empleo y generar mercado en el país”, dijo Ricardo Rosado, vicepresidente de desarrollo empresarial y marketing de Galerabet.

El gobierno ha hecho una estimación conservadora de que puede recaudar R$ 400 millones a R$ 700 millones en impuestos. Y según el secretario de Evaluación, Planificación, Energía y Lotería, Gustavo Guimarães, hay un trabajo dentro del Ministerio de Economía para que este proyecto de regulación salga el año entrante, antes del Mundial 2022 que se celebrará en Qatar en noviembre.

“Cada día que pasa, es un día menos que tenemos que explotar un mercado que ya está funcionando, pero que necesita ser regulado para traer seguridad y generar ingresos para el Gobierno”, consideró el secretario.

La falta de una regulación clara dificulta el desarrollo del mercado, que también sufre varias críticas por incentivar a los apostadores compulsivos o la posible manipulación de los resultados deportivos.

Hoy, el crecimiento del mercado en ausencia de una regulación podría traer problemas tanto para el deporte como para los propios consumidores: sin reglas y con empresas con sede fuera de Brasil, por ejemplo, si un cliente no ha recibido el valor de su apuesta, no hay con quién quejarse.

Además, un mercado no regulado tampoco crea un marco legal para evitar la manipulación de resultados, como sucedió en 2005 en el caso que se conoció como Mafia do Apito, en el que los jueces beneficiaron o ayudaron a los equipos a beneficiar a los apostantes.

“No existe un aparato bien construido para identificar desviaciones y evitarlas. Y la inseguridad jurídica en el mercado brasileño también acaba alejando a los mayores inversores del mundo”, dice el abogado Pedro Trengrouse, socio de la firma Trengrouse & Gonçalves y especializado en el sector.

Según el secretario Guimarães, todos los puntos están siendo discutidos en el reglamento: “los desafíos son inmensos y vamos a proponer una legislación que cuide al jugador y que atienda la patología del juego”.

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