Pusieron en duda la seguridad jurídica del país y su capacidad de recibir inversiones

Los operadores de casinos aseguran que "Chile no cumple sus promesas"

“La gente verá cómo se comportó el Gobierno y tendrá que hacer suposiciones mucho más conservadoras sobre lo que sucederá con sus licencias”, dijo Wagman.
07-01-2021
Tiempo de lectura 2:35 min
Cuando la administradora de fondos de capital privado canadiense Clairvest decidió invertir en casinos chilenos hace más de una década, uno de los factores decisivos fue la reputación del país en cuanto a estabilidad y Estado de derecho. Pero hoy consideran que ese prestigio está en riesgo, ya que el Gobierno cambiará la forma en que licitará sus concesiones de juegos, según Michael Wagman, presidente de Clairvest.

Las concesiones a 15 años se adjudicarán al mejor postor, en lugar de dar preferencia a los operadores actuales como esperaban. Debido a ello, Clairvest se unió a otros cuatro operadores de casinos para impugnar las reglas ante la Justicia, y los demandantes dicen que llevarán su caso al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial, si su reclamo contra el regulador local no los satisface.

“Lo que está en juego es la reputación del país más estable de América Latina”, aseguran, y consideraron que Chile fue durante mucho tiempo, un bastión de la ortodoxia económica y políticas favorables a las empresas, en una región conocida por su volatilidad.

Los operadores de casinos consideraron que cuestionar ese prestigio es su mejor oportunidad para lograr que la Administración del presidente Sebastián Piñera revierta sus planes. El Gobierno “ni siquiera está cerca de enviar el mensaje de que Chile es un lugar seguro para hacer negocios”, dijo Wagman, quien se desempeña como portavoz del grupo. Clairvest, que posee una participación en el operador de casinos Marina del Sol, pospuso potenciales nuevas inversiones en otras industrias en el país, agregó.

Wagman declinó especificar qué otras inversiones estaba considerando su empresa. Clairvest ha invertido US$ 380 millones en casinos chilenos en los últimos diez años. En 2019, los ingresos brutos de la industria fueron cercanos a US$ 670 millones, según cifras del Gobierno.

Chile abrió la industria a operadores privados en 2005. Antes, solo unas pocas municipalidades tenían licencias. Empresas como la sudafricana Sun International, el español Grupo Peralada, Boldt Gaming de Argentina y Latin Gaming de Panamá, así como operadores locales como Dreams S.A. y Enjoy S.A. obtuvieron licencias a 15 años, a cambio de construir y operar nuevas instalaciones.

Los operadores dicen que desde entonces han invertido US$ 1.400 millones, siempre en el entendido de que tendrían derechos preferenciales para renovar las licencias por otros 15 años.

Esa promesa se repitió en 2015, cuando se promulgó una nueva ley de casinos, según los operadores. Sin embargo, el regulador local de casinos sorprendió a los operadores en julio pasado, cuando anunció que las licencias se otorgarían a los mejores postores en lugar de utilizar un proceso que tendría en cuenta las inversiones anteriores y la calidad de los proyectos existentes. Después de posponer el proceso en dos oportunidades debido al coronavirus, el regulador informó en noviembre que los postores tendrán que presentar ofertas en octubre.

La autoridad reguladora declinó decir si alguna vez se había comprometido a mantener las mismas bases. Dijo que, si bien la licitación de 2005 se realizó con el objetivo de instalar una industria incipiente, los casinos ahora están consolidados en Chile y el Gobierno tiene la obligación de intentar recibir la mayor cantidad de dinero posible por las concesiones, según una respuesta enviada por correo electrónico a las preguntas.

Chile necesitaba “mejorar los niveles de competencia definiendo el actual sistema de oferta económica que pone acento en los recursos que percibirá el Estado”, señaló el regulador. Las concesiones se renuevan en un momento difícil para la industria en que la mayoría de los casinos del país han estado cerrados durante cerca de nueve meses debido a las cuarentenas por el coronavirus. Solo algunos han comenzado a abrir con una capacidad limitada.

El resultado del conflicto afectará la capacidad de Chile para atraer inversiones en el futuro, según Clairvest. “La gente verá cómo se comportó el Gobierno y tendrá que hacer suposiciones mucho más conservadoras sobre lo que sucederá con sus licencias”, dijo Wagman.

Deje un comentario
Suscríbase a nuestro newsletter
Ingrese su email para recibir las últimas novedades
Al introducir su dirección de email, acepta las Condiciones de uso y la Políticas de Privacidad de Yogonet. Entiende que Yogonet puede utilizar su dirección para enviar actualizaciones y correos electrónicos de marketing. Utilice el enlace de Cancelar suscripción de dichos emails para darse de baja en cualquier momento.
Cancelar suscripción
EVENTOS