El casino de su propiedad recientemente expandió sus operaciones con la construcción de un hotel contiguo. A Fulton se le adjudica el haber donado un fondo, reportado en 12 millones de dólares, a la ciudad de Sunland Park para la creación de un cruce fronterizo en esa ciudad neomexiquense. También fue un importante donante de la Universidad Estatal de Nuevo México (NMSU).
Fulton era nativo de Maryland, donde su familia se dedicaba a la agricultura. Estuvo en la Fuerza Aérea e incursionó en el comercio, con una tienda de partes de automóviles. El entonces incipiente empresario probó suerte con la producción de componentes electrónicos de precisión, y construyó un complejo de apartamentos además de invirtir en el servicio de televisión por cable.
Sin embargo, su incursión en el mundo de las apuestas en la década de los ‘70 en Las Vegas redefinió su vida. Fulton ayudó a crear tragamonedas más atractivas, utilizando sus conocimientos de electrónica a través de la empresa Fortune Coin.
Luego fundó Anchor Coin y Anchor Gaming, una compañía que operaba en Nevada y Colorado. Fue cuando vendió Anchor Gaming que compró el hipódromo de Sunland Park, el cual tenía también concesión como casino de apuestas. Bajo su liderazgo, se convirtió en una de las pistas de carreras de caballos más importantes en el país.
Fulton deja a sus hijos Deborah, Elizabeth, Stanley, Michael, Lucinda, Virginia, y a sus doce nietos. Los servicios funerarios se realizarán este viernes en Hancock, Maryland.