Desde finales de verano el Departamento de Seguridad contempla la posibilidad de interconectar máquinas de juego en los bares. Legalmente se puede tener una por bar, pero lo que se establece es una red o una especie de máquinas compartidas.
En este caso, se da la opción de que el premio sea metálico o en especie. “El premio máximo en hostelería está en 6.000 euros, pero hay uno de los premios que igual es una tablet o una bicicleta, que en su equivalencia no pueden sobrepasar esta cifra“, explicó Aitor Uriarte, director de Juego del País Vasco. Una iniciativa con un objetivo claro: “Que no sólo sea la actitud del jugador del ‘dinero por el dinero’, sino que tenga un aliciente más de ocio“.
No se busca eliminar la adicción al juego, ya que el Departamento recuerda que el juego es legal. Pero tampoco se pretende aumentarlo. Prueba de ello es el plan de los departamentos de Seguridad y Salud para reducir las tragamonedas de los bares y provocar una especie de trasvase hacia salas de juego: en apenas unos meses, los permisos de los bares se redujeron de 9.000 a 8.600, y aumentaron los correspondientes a bingos.
En cuanto al fraude, recuerda Uriarte que existe una unidad específica de la Ertzaintza que lo investiga, aunque ha sido casi inexistente con apenas 18 expedientes abiertos el año pasado: la mitad por permitir el juego a menores; tres por juego ilegal, por ejemplo “gente que vende lotería en la calle sin tener autorización“; y el resto por un tema de espacio en los bares, “hay veces que esa separación entre la zona de juego y la de hostelería no está bien".