La nueva normativa, que fue publicada ayer en el Boletín Oficial, designa un mayor porcentaje de los ingresos para el pago de premios, en comparación con el bingo tradicional.
Las 16 salas de bingo tradicional que actualmente operan en Portugal destinan a los premios al menos el 55% de los ingresos brutos correspondientes a la venta de cartones, luego de la deducción de impuestos. El 50% es para el bingo y el 5% para la línea. En el caso de los bingos electrónicos el porcentaje se eleva al 60%: el 54% será para el bingo y el 6% para la línea.
La normativa es levemente diferente para los bingos instalados en los casinos, tal es el caso del bingo del Casino Espinho de Solverde: el 60% de los ingresos se deriva a los premios (el 50% para el bingo y 10% para la línea).
La nueva legislación describe al bingo electrónico como “una forma de juego de bingo que se desarrolla a través de sistemas, soportes y/o terminales individuales, en el que los jugadores, a través de la adquisición de una o más tarjetas electrónicas, participan al mismo tiempo en una sesión de juego, a través de una terminal, y ganan premios si consiguen las combinaciones ganadoras”.
El operador debe instalar el bingo electrónico en una sala separada e independiente del bingo tradicional.