Una investigación conjunta entre la Guardia Civil y la Policía Nacional ha permitido desmantelar una prolífica banda de ladrones a la que implican en más de medio centenar de robos en negocios ubicados en distintos puntos de las Islas Canarias y de Pontevedra.
Fue a principios de octubre del pasado año cuando la Guardia Civil se puso tras la pista del entramado ahora desarticulado. Por aquel entonces, tres personas encapuchadas asaltaron en la localidad Gran Canaria a un empleado de una empresa de recreativas con el único propósito de hacerse con las llaves maestras de varios modelos de máquinas.
Paralelamente, los agentes del instituto armado percibieron “un aumento exponencial de los robos con fuerza en diferentes puntos de la isla”. Los objetivos principales eran los bingos y salas de juegos.
A partir de entonces, las pesquisas se centraron en un grupo de personas, con numerosos antecedentes policiales. La Guardia Civil encargados de este caso comprobaron que varios de los sospechosos ya estaban bajo la óptica de la Policía Nacional, que mantenía abierta su propia investigación por una serie de asaltos ocurridos en su territorio.
Ambas fuerzas se unieron para llevar a cabo la operación Canarias-Cayenne. Los primeros momentos sirvieron para que los integrantes de esta unidad de investigación pusieran en común todo lo que habían averiguado. “A pesar del uso indiscriminado de teléfonos móviles, vehículos y otras contravigilancias en sus movimientos, los agentes lograron ubicar una serie de domicilios donde la banda presuntamente ocultaría el dinero y efectos de los robos”, destacaron.
Al mismo tiempo, se sucedieron las entrevistas con potenciales testigos, los reconocimientos fotográficos, la recopilación de datos de todos aquellos robos de los que se tenía conocimiento y que pudieran tener un mismo modus operandi. “Esta ardua labor permitió imputar un total de cincuenta delitos contra el patrimonio, en su mayor parte en Gran Canaria, pero también en las provincias de Las Palmas y de Pontevedra”, agregan.