Tras la aprobación inicial del Plan Urbanístico y la reafirmación del compromiso de Hard Rock y Melco, que implicó para las empresas un aporte de 2,5 millones de euros (USD 2,8 millones) a Cataluña, la organización ecologista Greenpeace alerta que el proyecto en Centro Recreativo y Turístico (CRT) de Vila-seca y Salou, conocido como BCN World, destruirá la costa del Mediterráneo.
En el reciente informe sobre los cambios de ocupación del suelo en la costa española entre los años 1987 y 2011 del Observatorio de la Sostenibilidad señala que la urbanización de la primera línea del litoral crece un 33% de suelo en 24 años y que ha dejado provincias como la de Málaga urbanizada al 81% en su línea de costa o Valencia con el 67% de los primeros 500 metros desde el mar ya destruidos.
"El informe apunta unos datos de una costa deteriorada y axfisiada y como los propios expertos señalan, de seguir así vamos hacia el colapso", ha declarado Pilar Marcos, de Greenpeace. "Sin embargo poco o nada hemos aprendido de la época de la burbuja inmobiliaria siguen surgiendo proyectos propios de otras épocas que preocupan tras las facilidades que supone la perniciosa reforma de la Ley de Costas de 2013".
Entre los diez proyectos que, según Greenpeace, destruirán la costa se encuentra la construcción de 8.000 viviendas y varios hoteles en Las Salinas de Roquetas de Mar y la Ribera de Algaida, que constituyen el último pulmón verde del municipio de Almería. También está el proyecto de Gas Natural en el Parque Nacional de Doñana y la proyección de una refinería iraní en el entorno del Parque de las Marismas del Odiel y el Tinto o la Bahía de Algeciras.
Hay dos iniciativas para dotar a dos playas naturales de servicios como diques sumergidos y hamacas y sombrillas por los que pugnan dos empresas hoteleras; y la proyección de un hotel de lujo en la playa de La Tejita (Tenerife).
En su lista además incluye al nuevo "BCN World" en Tarragona, en el supuesto abandonado proyecto de Eurovegas que ahora cambia de nombre y reduce el número de casinos.
Tras su denuncia, Greenpeace pide que el pacto de formación de Gobierno incluya el compromiso de modificación urgente de la Ley de Costas para asegurar la protección de las zonas que aún no han sido urbanizadas; recuperar y restaurar espacios naturales protegidos; y adquirir terrenos privados en la costa por parte del Ministerio de Medio Ambiente, cuyo programa está paralizado.