La Comisión de Prevención de Adicciones de la Cámara de Diputados tratará hoy un proyecto de ley nacional, con el que se busca prevenir el juego patológico que sólo en la Capital Federal afecta a 74 mil personas.
La iniciativa, impulsado por la diputada de la UCR Gabriela Albornoz, plantea la apertura de un registro nacional de autoexclusión, en el que cada persona con problemas con el juego se puede anotar voluntariamente por seis meses. Si llegara a ir a algún salón de juego, el personal debería negarle la entrada. Finalizado ese período puede elegir continuar dentro del registro o darse de baja.
Otra medida que contempla es la prohibición de los pagos con tarjeta de débito o de crédito y el uso de los cajeros automáticos dentro de las salas de juego, como otra manera de contener la compulsión por gastar dinero para jugar.
Asimismo, no se permitirán las promociones o membresías especiales de estadías en hoteles por canje de fichas en salas de juego, y se dará capacitación al personal de bingos y casinos para que identifiquen a las personas en riesgo de juego patológico y las orienten para su derivación y tratamiento.
Otro punto importante es que se limitarían los horarios de funcionamiento y se fijarían multas y suspensiones para las salas de juego que no cumplan con la norma.
“Da la impresión de que el proyecto de ley que se tratará es una iniciativa integral y pretende establecer una política pública para el juego patológico”, consideró Patricia Colace, psicóloga y especialista en adicciones. “Hay que tener en cuenta que no todas las personas que van a jugar son ludópatas. Pero es necesario adoptar una política pública integral porque las personas que padecen ludopatía sufren muchas complicaciones. Es necesario que el Estado los proteja y les brinde ayuda y contención. Si se sanciona la ley, las provincias deberían ejercer el poder de policía para que realmente se cumpla”, agregó.