Hasta hace pocos años, a los aficionados al póker, al blackjack o la ruleta no les quedaba otra que abandonar ciudades como Madrid o Valencia y desplazarse a las afueras para probar su suerte, en especial por la legislación que buscaba limitar el riesgo del juego imprudente. Pero, José Antonio Gómez Yáñez, director técnico del Anuario del juego en España, asegura que los casinos están volviendo a las grandes ciudades.
Hasta no hace mucho, las primeras salas de apuestas se levantaron a varios kilómetros del núcleo urbano de Madrid o de Valencia. Hoy, Madrid, que cuenta con dos casinos, el Casino Gran Madrid-Torrelodones, ubicado a 29 kilómetros de la capital, y el Gran Casino Aranjuez, a casi 50 kilómetros, cambió su legislación en 2013. “Sheldon Adelson tuvo mucho que ver”, explica el profesor de Sociología en la Universidad Carlos III.
“Siempre hubo mucha presión para cambiar las normas, pero la gran diferencia fue que Adelson vino con una estructura empresarial que tenía mucha capacidad para presionar a los poderes públicos. Eurovegas consiguió transmitir la sensación de que detrás del juego pueden venir inversiones muy importantes, no directamente relacionadas con el juego, sino con el turismo. Y eso, para un país que se basa en el turismo, es importante”, afirmó Gómez Yáñez.
Gracias a las nuevas salas, los visitantes a casinos en Madrid aumentaron en 2014 un 63,84%, pasando de 602.927 en 2013 a 987.818 visitantes en 2014
Finalmente, Eurovegas no continuó, pero sí las concesiones que se hicieron a los dos casinos madrileños. Ante la llegada del macroproyecto de Adelson, los dos establecimientos vieron peligrar su posición de monopolio compartido y pidieron alguna compensación y se la concibieron: sus casinos podrían instalarse en la capital en forma de salas apéndice. Es así como en diciembre de 2013 se inauguraron las dos: el Casino Gran Madrid-Colón, apéndice del de Torrelodones, y el Gran Casino Gran Vía, extensión del Gran Casino Aranjuez.
Gracias a las nuevas salas, los visitantes a casinos en Madrid aumentaron en 2014 un 63,84%. El número de visitantes en toda España también aumentó, pero en un 10,66%, pasando de 4.210.539 en 2013 a 4.659.520 visitantes en 2014, según datos de la Dirección General de Ordenación del Juego. Asimismo, las cantidades jugadas en mesa aumentaron un 31,46% (342 millones de dólares en 2014) y en las máquinas un 37,15% (74 millones de dólares en 2014).
Pero las nuevas salas apéndice redujeron las visitas a los casinos matrices, como sucedió en Valencia con el casino Monte Picayo, situado en Puçol. Esto se debe para Gómez Yáñez a que “los casinos tradicionales empiezan a ser instalaciones del pasado”.