Un comité especial de Filipinas está tratando de resolver cómo U$S 81 millones, que fueron retirados en febrero pasado de la cuenta hackeada del Banco Central de Bangladesh en la New York Federal Reserve, y que posteriormente terminaron en operaciones de dos casinos y de un operador de juego en las Filipinas, en lo que fue considerado como uno de los mayores robos cibernéticos de la historia.
Desde entonces, el gobierno recuperó parte del dinero sustraído telemáticamente de su cuenta.
"Las reformas deben hacerse, por ejemplo, en asegurarse de que los casinos se incluyan (en la ley contra el lavado de dinero)", dijo el economista principal del Banco Mundial Rogier Van den Brink a la prensa en Manila. "Las escapatorias deben estar cerradas".
La promulgación de la ley contra el lavado de dinero en 2001 fue un buen comienzo, dijo Van den Brink, pero las Filipinas debe "mantenerla reformada para que esté seguro de que estos efectos adversos no se materializarán".
En febrero de 2013, Filipinas se dio una fecha límite para modificar su Ley contra el Lavado de Dinero y lograr salir de la "lista gris" del organismo de control global, y los legisladores discutían sobre si se deben incluir los casinos en virtud de la legislación, algo que al final decidieron no hacerlo.
El economista senior del Banco Mundial, Karl Kendrick Chua, también reiteró la recomendación de la entidad para aligerar las leyes sobre el secreto bancario de Filipinas, con el objeto de ayudar a combatir el lavado de dinero e identificar a los evasores de impuestos.