La medida entrará en vigor en enero y los salones de juego se cerrarán gradualmente, dependiendo de la gestión de sus administradores, en función de la finalización de sus licencias.
Algunos analistas estiman que el proceso puede demandar unos doce meses, antes de que todos los clubes de juego desaparezcan de las calles de Praga. "El funcionamiento de los juegos de azar está relacionado con una serie de fenómenos sociológicos y patológicos", dijo la alcalde Adriana Krnáčová.
La propuesta sólo apunta a reducir el número de los salones de juego, no su erradicación total. Praga empezó a regular el juego en 2008, y las autoridades previas ya habían reducido el número de máquinas tragamonedas de 8.358 a 2.724, lo que resultó en un aumento en el número de salones con terminales de videolotería que la ciudad no podía prohibir.
El titular de la Asociación de Operadores de Juego, Petr Vrzáň, dijo que la propuesta original de la alcaldesa era "racional, pero fue barrida por un movimiento populista".
Agregó además que muchas personas perderán su medio de vida, y advirtió que los cierres de locales costarán a la tesorería de la ciudad alrededor de 300 millones de coronas (casi 12 millones de dólares) anuales, lo que "abriría la puerta a las actividades de ilegales de juego y mafia".