Carlos Bullock, vocero de la tribu, dijo a través de un comunicado de prensa que el casino será algo muy positivo para los miembros de la comunidad. El clan ha estado luchando financieramente desde 2002, cuando su primer casino fue cerrado por el Estado. Bullock añadió que cuando el lugar estaba en funcionamiento, la tribu generaba más de U$S 1 millón al mes y que su cierre fue devastador, ya que se perdieron muchos puestos de trabajo.
La tribu Coushatta se vio obligada a cerrar las instalaciones después de que perdió su batalla legal con los legisladores de Texas, quienes argumentaron que una ley estatal que prohíbe los juegos de azar de casino dentro de las fronteras estatales se encuentra sobre una ley de juegos de azar indios que rige en todos los Estados Unidos.
Sin embargo, en octubre, el Departamento de Interior de Estados Unidos, así como la Comisión Nacional de juegos Indios, dieron a la tribu el visto bueno para operar máquinas de juego Clase II en tierras de su reserva. En esencia, estas máquinas son muy similares a las tragamonedas tradicionales, pero en su lugar cuentan con juegos electrónicos de bingo.
A pesar de que los legisladores texanos se oponen terminantemente, el resultado positivo de la larga batalla legal de la tribu se dio en el marco de la ley federal, en donde las naciones indias son soberanas y tienen la autoridad para ejecutar los casinos en tierras de sus reservas, sin perjuicio de las leyes de Estado en donde se encuentren.
Los líderes de la tribu se mostraron a favor de mantener un diálogo constructivo, tanto con el fiscal general de Texas Ken Paxton como con el gobernador Greg Abbott, para llegar a un entendimiento sobre el tema. Sin embargo, tanto Paxton como Abbott se mostraron reticentes a comentar sobre cualquier diálogo con los Coushatta.
Asimismo, ésta no es la única tribu en suelo texano que podría recibir la aprobación del gobierno federal para explotar una sala de juegos. La tribu Tigua obtuvo también el visto bueno y está planeando abrir un casino en los próximos meses. Ambos grupos indígenas ya explotaron salas de juego en el pasado con excelentes ingresos.
A diferencia de los dos clanes antes mencionados, la tradicional tribu Kickapoo ha estado explotando un lugar los juegos de azar en Eagle Pass desde hace algún tiempo. La diferencia entre las tres tribus es que los dos primeras obtuvieron su reconocimiento federal en 1987. En ese momento, una ley estatal estipulaba que a las naciones indígenas no se les permitía nada que no pudieran hacer el resto de los residentes del estado, lo que significaba que los miembros de la tribu no podían operar ni jugar ningún tipo de juego de azar. Sin embargo, los Kickapoos ganaron el reconocimiento federal y la mencionada ley dejó de ser efectiva para las naciones indias.
En definitiva, los Coushattas están planeando inaugurar sus instalaciones para principios del año entrante y los voceros dijeron que contará con alrededor de 300 máquinas de juego y empleará no memos de 150 personas.