Son varios los factores que se aúnan para enturbiar la economía de esta meca global del juego.
La economía china, de donde vienen en su mayoría los clientes de los casinos, está en un proceso de desaceleración del crecimiento. Además, las autoridades chinas emprendieron una campaña sostenida contra la corrupción y el vicio.
Del lujo a la austeridad
El ambiente está cambiando en esta urbe del juego que apenas hace meses contemplaba proyectos de fabuloso lujo para atraer a los jugadores más sofisticados y derrochadores.
El año pasado se anunciaba en Macao un proyecto hotelero, el Luis XIII, proyectado para abrir en 2016, que cobraría 130.000 dólares por noche en su suite presidencial y tendría a disposición de sus huéspedes una flotilla de 30 autos Rolls Royce Phantom.
Este viernes se conoció que se cancelaba en Macao una feria de relojes exclusivos, con los organizadores advirtiendo que los clientes VIP provenientes de China continental estaban escaseando.
La editora del Sur de Asia de la BBC, Jill McGivering, dice que el Partido Comunista chino siempre prohibió a las apuestas, pero hasta antes de la reciente campaña anticorrupción, muchos funcionarios iban de todos modos a los casinos de Macao a apostar, y muchas veces gastaban lo que ganaban ahí en bienes de lujo.
El mensaje de austeridad
En diciembre pasado el mandatario chino, Xi Jinping, visitó al territorio de Macao, exclamando que era necesario diversificar la economía de la zona hacia actividades distintas a los casinos, para "promover un desarrollo económico y social saludable".