“El evento es tan caro que limita la cantidad de gente que pueda venir. La calidad y el nivel del apostador será el foco buscado por todos los casinos. Son conscientes, esta vez, de que la verdadera ganancia se la llevarán los boxeadores". Un experto del juego de Las Vegas analizaba así el cuadro de situación que aqueja a los casinos, que ya no son dueños directos del negocio del boxeo, se exponen económicamente y se ven obligados a apostar esta vez. El choque entre Floyd Mayweather y Manny Pacquiao emerge con intensidad.
Se espera gente de todo EE.UU. y del resto del mundo. Se sabe que la ciudad estará completa pero descartan el colapso general. No habrá invasión que pueda saturar las 250.000 habitaciones en los hoteles de Las Vegas. Sin embargo, ello no les garantiza aún, al conjunto de casinos, poder diagnosticar un recupero de las fortunas empeñadas.
Un ejemplo: la compañía MGM compró 25.000.000 de dólares en entradas preferenciales (con un valor entre 7500 y 15.000 dólares) para sus principales jugadores, con crédito de 500.000 dólares para apostar, ignorando si recuperaran lo invertido. Sus competidores están en una situación similar.
Los chinos, que comenzaron a tener simpatía por Manny Pacquiao, que hizo sus últimos combates en Macao -ante Brandon Ríos y Cris Algieri-, son los invitados más codiciados. Se destacan de los demás. No juegan por placer, sino que trabajan en las mesas de azar.
Se estima que los argentinos privilegiados no serán más de 50. Los más beneficiados, con un crédito cercano a los 150.000 para tentar suerte, pero con butacas lejanas al ring.
Los filipinos, compatriotas de Pacquiao, no cuentan con grandes avales ni inquietan mayormente. Tampoco se cree que sean muchos los que lleguen aquí por el elevado valor de las entradas. Quienes lo hagan como turistas seguramente optarán por presenciar el combate en las salas de cine de los casinos, por unos 150 dólares. Hasta el momento es una de las salidas favoritas del fin de semana.
En un primer momento se pensó que el gran negocio de la pelea (bolsa, derechos de TV, venta de entradas, PPV -a 100 dólares por hogar- y circuito cerrado), produciría entre 300 y 400 millones de dólares. Sin embargo, las nuevas estimaciones indican que el negocio crecerá y rozará los 500.000.000 dólares. Los beneficiados directos: las televisoras HBO y Showtime; los organizadores Bob Arum y Mayweather Promotion y los boxeadores (Mayweather, recibirá 180 millones y Pacquiao 120).
Los casinos y la industria del azar, los poderosos en los grandes combates de otros tiempos, no pudieron eludir la realización de este encuentro. La presión generalizada los obligó a inmiscuirse. Todos esperan el pleno, pero esta vez, las mejores fichas y las fijas se la llevaron la TV y los boxeadores.