Por su parte, los especialistas en ludopatía señalan que el proyecto de ley que está a estudio está lejos de contemplar a quienes sufren esta patología y que, por el contrario, la fomenta.
Uno de los elementos que eleva el nivel de adicción de los uruguayos es la extensión de los llamados slots barriales, que no están autorizados por el Estado, pero tampoco penalizados. No hay una ley que los prohíba y la Justicia entiende que no corresponde la incautación de las máquinas.
En total son 18.300 máquinas ubicadas en almacenes y bares. “Este es el peor de los escenarios, no hay regulación ni prohibición”, dijo Cha.
Por otra parte están los juegos vía Internet, con una enorme oferta y muy difíciles o casi imposibles de legislar.