“Cuando abro la ventana de mi casa escucho los gritos de las personas que están subidas en las montañas rusas Dragon Khan y Shambhala”, afirma Alejandro Hernández, presidente de la asociación de vecinos de Xalets Salou. Esta urbanización de PortAventura limita con el resort y con los campos de golf. Está en medio de todo el meollo. Y ya se prepara para recibir a un nuevo vecino: BCN World. El macrocomplejo de hoteles, tiendas y casinos está previsto a pocos metros de este núcleo residencial. Al otro lado de la autovía. Los terrenos forman parte de sus vistas.
“Lo vemos como una oportunidad, pero queremos tener más información sobre el proyecto para saber qué nos van a poner al lado de nuestra casas. Hay incertidumbre entre los vecinos. Pediremos al Ayuntamiento tener un interlocutor en las comisiones informativas del CRT. Nuestra voluntad es de colaboración absoluta y esperamos que la convivencia con esta inversión sea buena”, dice Hernández.
“Las obras no nos dan miedo, más que tuvimos cuando se hizo PortAventura no va a haber. A las cuatro de la madrugada las máquinas se ponían a picar y no hubo quejas”, añade Hernández.
En Xalets Salou viven unas 400 personas, la mayoría durante todo el año aunque también hay segundas residencias. BCN World podría revalorizar la urbanización y dar salida a las viviendas que están en venta o alquiler. “Estoy a favor de que se construya este macrocomplejo porque generará puestos de trabajo, pero tengo dudas. ¿Cómo influirá en nuestra vida cotidiana que allí haya 5.000 personas trabajando y miles de turistas? ¿Cómo serán los accesos?”, manifiesta el vecino Luis Muñoz.
Muñoz reclama una reunión con representantes de BCN World para aclarar todos sus interrogantes: “No queremos ser como esos vecinos de escalera que se cruzan y a duras penas se dicen hola y adiós. Queremos más contacto”. Y de paso espera sacar alguna contrapartida: “Llevamos muchos años reclamando una rotonda de acceso en la autovía y una parada de autobús”.
María José Tahoces asegura que está dispuesta a soportar las molestias que causará una obra de esta envergadura, con ruido, polvo, turnos de trabajo de 24 horas al día y paso de camiones y maquinaria, porque entiende “que ahora más que nunca hace falta trabajo”, pero, eso sí, espera que después “mantengamos la tranquilidad y la excelente calidad de vida que hay aquí”.
Para Sonia Balbás, la llegada de BCN World es “una oportunidad para el territorio porque reportará riqueza. Pero deberá respetar nuestro modelo de turismo familiar e integrar sus construcciones en el entorno”.
En esta línea Esteve Vilajosana, socio desde hace 43 años del Club Tennis Salou –ubicado en el corazón de esta urbanización–, considera que supondrá “la llegada de más jugadores al club, así que bienvenido sea”.
Jordi Casas es más escéptico: “Xalets Salou es un microclima aparte de todo lo que nos rodea. No creo que BCN World afecte a nuestra vida cotidiana, es una urbanización tranquila y silenciosa y no creo que eso cambie. Aunque quizá nos sirva para que nos tengan más en cuenta y nos doten de más servicios. Ahora estamos un poco olvidados”.
No obstante, reconoce que prefiere que en la parte más próxima a sus casas construyan hoteles o galerías de tiendas y no casinos. “El juego está asociado a otros menesteres –como la prostitución–“. Y apunta que “he oído que en la parte izquierda de la entrada a la urbanización podrían poner un helipuerto. Eso sí que sería un fastidio”.
Katy de Reuse es una de las vecinas disconformes con BCN World. “No me gusta la idea de tenerlo al lado de casa. Entiendo que haya gente a favor porque creará empleo, pero seguramente causará molestias, ruidos, muchos coches... Aunque dependerá de lo que monten, si atrae a gente rica me parecerá bien porque los turistas de clase alta son menos problemáticos que los de baja”.