La más alta jurisdicción del país tomó esta decisión acordando la "inmunidad de tribu soberana" para los Bay Mills por cinco votos contra cuatro. Corresponde al Congreso, y no a la Corte Suprema, decidir cuáles son los límites de esa inmunidad, concluyó, en esencia, la mayoría de los jueces.
Una decisión contraria habría podido afectar las actividades comerciales de las tribus indígenas norteamericanas.
Los nueves jueces debían responder a un recurso interpuesto por el estado de Michigan (norte) contra esta tribu, que había abierto un casino sobre un terreno situado en Vanderbilt, a unos 200km de la frontera de su reserva. La tribu construyó inicialmente un pequeño casino con 38 máquinas tragamonedas, que luego pasaron a 84.
Michigan consideraba que este terreno no estaba en "tierras indias", contrariamente a lo que afirmaba Bay Mills, y que en consecuencia esta tribu tenía un casino en funcionamiento violando la ley federal.
Según esa ley de 1998, los nativos norteamericanos están autorizados con algunas condiciones a gestionar máquinas tragamonedas y otros juegos de azar en sus reservas, en tanto que esta actividad es ilegal en el ámbito nacional.
Durante los debates, el abogado del estado de Michigan se preguntó por qué una tribu autóctona se beneficiaba de inmunidad para abrir un casino ilegal y, en cambio, un país soberano como Francia debería responder ante los tribunales.
"Una tribu no debería tener una inmunidad superior que los estados extranjeros", estimó John Bursch.