En el proyecto de ley se incluye el requisito que exige a los casinos la obtención de la licencia de la Confederación Helvética para operar, y también se conserva la carga impositiva que graba los premios obtenidos en un casino, cuyo importe tiene un doble destino: la seguridad social y fondos de pensiones estatales, así como el apoyo de proyectos culturales, sociales y deportivos a nivel cantonal.
Como está ocurriendo en otros procesos de regulación, el proyecto de ley prioriza las medidas destinadas a prevenir la adicción al juego, el blanqueo de dinero y el amaño de partidos.
La consulta sobre la nueva ley, fue publicada la semana pasada coincidiendo con el preocupante anuncio de la Federación Suiza de Casinos (FSC) en el que se reconocía que desde el 2007, el volumen de negocios se ha reducido en un 25 por ciento, y que los impuestos recaudados bajó asimismo un 30 por ciento.
La Federación Suiza de Casinos está convencida que las estricta regulación propia del sector presencial hacen que estén perdiendo cuota de mercado en beneficio de sus competidores de internet quienes están sometidos a una regulación menor o inexistente“. Según la propia FSC, “los clientes suizos están recurriendo a los juegos online de libre acceso y no regulados de los países vecinos, así como a las casas de apuestas ilegales”.