“El problema puede ser más grave entre los 18 y 25 años, aunque en el caso de Mérida, hemos visto que varios adultos mayores jubilados y pensionados acuden con mucha frecuencia a los casinos y aunque no quiere decir que sean ludópatas sí aumenta las probabilidades que se vuelvan jugadores patológicos”, explicó.
Indicó que normalmente se puede ver en los casinos a quienes son adictos al juego, aunque afirmó que últimamente se aprecia en juegos por Internet, en los que la persona encuentra un medio para satisfacer una necesidad que al mismo tiempo, la atrae hacia un problema severo.
Viveros Erosa comentó que la ludopatía genera problemas de índole económica y social, ya que el jugador tiende a gastar cantidades estratosféricas de dinero, que muchas veces tiene que conseguir de manera ilícita, mientras que el núcleo familiar, es el más afectado cuando un paciente llega a su punto más crítico.
El especialista recomendó a los familiares de quienes tienden a jugar de manera indiscriminada a estar al pendiente de la persona, ya que la obtención de ayuda profesional o de grupo, es el único modo de salir adelante.
“El primer paso es aceptar que existe un problema, sobre todo cuando la persona ya da signos de un gasto excesivo. Los familiares deben estar atentos y ofrecerle ayuda”, observó.
Por su parte, el grupo de Jugadores Anónimos de Mérida, señala que el 80 por ciento de las personas que frecuentan los casinos de la ciudad podrían ser ludópatas, aunque muy pocas estarían dispuestas a aceptar que tienen este problema.
Los integrantes del colectivo único en todo el Sureste del país, aseguraron que cada vez se va haciendo más común, sobre todo por la expansión de los casinos y otras tecnologías.
La ludopatía actualmente se engloba como una adicción sin sustancia por el manual internacional de adicciones, la cual se refiere -en general- al juego y las apuestas.