Además de los límites propios, el individuo debe descansar 30 segundos (el personal de las casas de juego está alertado y debe controlarlo), será obligatorio parar de jugar un tiempo tras gastar 250 libras en una máquina (unos 300 euros) o pasar en ella más de 30 minutos.
La tecnología para habilitar el mecanismo empieza a introducirse hoy en las 33.000 terminales de apuestas que existen en multitud de establecimientos especializados en Inglaterra y Gales, y se espera que en seis meses estén en pleno funcionamiento.
Estas máquinas permiten hacer quinielas en deportes o eventos reales o simulados y se calcula que hay personas que gastan hasta 100 libras (121 euros) cada 20 segundos. Según la ABB, las nuevas medidas, destinadas a frenar la ludopatía, son pioneras en el mundo.
"Un jugador problemático es ya demasiado. Por eso hemos elaborado este código, que introduce revolucionarias medidas de minimización de daños", afirmó su consejero delegado, Dirk Vennix, que subrayó que "el sector se ha unido para promover el juego responsable".
La secretaria de Estado de deporte y turismo, Helen Grant, dijo por su parte que "son un paso positivo" pero "se puede hacer más" porque "el juego problemático es un asunto muy grave" que hay que atajar. El mes pasado, la Asociación de municipios británicos instó al Gobierno a actuar contra la proliferación de casas de apuestas en los centros urbanos del país.