La prohibición trae de la mano la clandestinidad, dijo, “al ciudadano debemos permitirle lo más y prohibirle lo menos. El principio de legalidad establece que el ciudadano podrá hacer todo lo que en ley no le esté prohibido”, y este tipo de actividades “ha existido, existe y existirá”, de tal modo que si hoy sabemos quiénes son y dónde están y existe normativa para regularlos, lo que compete es en su caso, mejorar la regulación y control de los mismos, “si cerramos los ojos y hacemos como que no existen, estaremos fallando a nuestra responsabilidad con la ciudadanía”.
Recordó que por un lado es competencia federal la regulación de juegos y apuestas, mientras que es municipal el establecer prohibiciones en sus planes de desarrollo urbano, y la iniciativa pretende hacerlos ceder parte de su autonomía y sujetarse a que el Ejecutivo determine qué tipo de actividades pueden o no desarrollarse en los municipios.
Guillermo Romo subió a objetar las palabras de su compañero de bancada, y lo exhortó a que no se cierren a la discusión de la iniciativa, ni la rechacen, “ya estuvo bueno de que si la propone el PAN, el PRI, el PRD, cuando es buena hay qué hacerla”, dijo; aunque luego matizó que será bueno que no se prohíban los casinos, sino se hagan de forma más “examinada”.